Hay fechas que pesan de una manera distinta. Este martes 29 de septiembre es una de ellas para quienes todavía sienten que la historia de Diego Armando Maradona quedó inconclusa aquel 25 de noviembre de 2020. A casi seis años de su muerte, el juicio que intenta determinar qué ocurrió durante sus últimos días entra finalmente en su tramo decisivo.
Después de más de cinco meses de audiencias y 73 testimonios, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 7 de San Isidro habilitará hoy a los siete acusados a ampliar por última vez sus declaraciones. Entre ellos están Leopoldo Luque, Agustina Cosachov y Nancy Forlini, además de Carlos Díaz, Ricardo Almirón, Mariano Perroni y Pedro Di Spagna.
Para el mundo que acompañó a Diego durante décadas, no se trata simplemente de una audiencia más. Maradona fue mucho más que un futbolista y su muerte dejó una pregunta que todavía atraviesa a millones de argentinos: qué pasó en aquella casa de San Andrés, en Tigre, donde el Diez murió mientras cumplía un tratamiento domiciliario luego de haber sido operado por un hematoma subdural.
Un juicio anulado, dos procesos abiertos y una causa que sigue buscando justicia por Diego Maradona
El día en que el expediente empieza a cerrarse
Los siete profesionales están acusados de homicidio simple con dolo eventual. La acusación sostiene que las decisiones y omisiones vinculadas con la atención de Diego tuvieron relación con su muerte, mientras que las defensas cuestionan esa hipótesis y sostienen distintas explicaciones sobre el deterioro de su salud y el desenlace del 25 de noviembre de 2020.
La jornada de este martes será, entonces, el último espacio para que los imputados hablen antes de que el expediente entre en la etapa de los alegatos. Luque, Cosachov y Forlini tienen previsto declarar, mientras que los otros cuatro acusados también cuentan con la posibilidad procesal de ampliar sus indagatorias.
Luque ya había hablado extensamente durante el debate. En una de sus últimas declaraciones sostuvo que quería “infinitamente” a Diego y afirmó que jamás imaginó el desenlace que finalmente ocurrió. También cuestionó la descripción realizada por algunos peritos sobre el estado de salud que tenía Maradona antes de morir.
Esas palabras muestran, además, una de las particularidades de un juicio que excede por mucho los límites de un expediente judicial: en el centro está Diego, el hombre que durante décadas convirtió cada cancha en un escenario único y cuya muerte dejó una ausencia que todavía se siente.
Octubre será el turno de los alegatos
Una vez que termine la audiencia de este martes, ya no quedarán testimonios por escuchar. El último perito que declaró fue Pablo Ferrari, quien sostuvo una interpretación diferente a la de otros especialistas que pasaron por el debate y consideró que la muerte de Maradona tuvo un carácter agudo. También afirmó que no podía descartarse una infección por coronavirus y cuestionó que no se hubiera realizado un hisopado durante la autopsia.
La etapa siguiente será todavía más importante para definir qué argumentos llegarán finalmente a los jueces.
Los fiscales y los querellantes expondrán sus alegatos los días 8, 13 y 14 de octubre. Una semana después será el turno de las defensas, que tendrán las jornadas del 20, 21 y 22 de octubre para desarrollar sus planteos. Con esas exposiciones terminadas, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 7 quedará en condiciones de avanzar hacia la deliberación y el veredicto, que podría conocerse en diciembre.
Será el cierre de un segundo juicio que tuvo que comenzar desde cero después de que el primer debate fuera anulado por el escándalo protagonizado por la entonces jueza Julieta Makintach y su participación en un proyecto documental relacionado con el proceso.
Y será también el momento en que la Justicia deberá ponerle un punto final a una causa que, para muchos, nunca fue solamente una causa judicial. Porque detrás de cada pericia, cada declaración y cada discusión sobre responsabilidades está la muerte de Diego: el Diez, el ídolo que hizo feliz a un país entero y cuya partida, casi seis años después, todavía duele.


