El escándalo de Estudiantes y Rosario Central en Santiago del Estero todavía no terminó. En realidad, el capítulo más delicado recién comienza en los escritorios de la AFA. El árbitro Darío Herrera todavía no presentó su informe ante el Tribunal de Disciplina y, por el momento, ni siquiera figura cargado el reporte más elemental del encuentro, aquel que debe dejar asentadas las tarjetas amarillas y las expulsiones.
El dato no es menor porque ese informe es el punto de partida para que el Tribunal pueda avanzar formalmente con el análisis de lo ocurrido. Y mientras el documento de Herrera no aparece, por lo bajo empiezan a circular versiones de posibles sanciones fuertes, no solamente para los futbolistas que participaron de los incidentes posteriores al 3-1 de Rosario Central, sino también para dirigentes y allegados que estuvieron involucrados en el escandaloso cierre de la final.

La demora también genera expectativa porque Herrera deberá dejar asentado en su informe todo aquello que considere sancionable y que haya ocurrido dentro de su campo de visión. A partir de allí, el Tribunal de Disciplina podrá determinar si corresponde abrir actuaciones y citar o sancionar a los protagonistas. Hasta que ese documento no aparezca, buena parte de las versiones que circulan en torno a posibles castigos continúan siendo eso: versiones.
En el entorno de Estudiantes siguen con atención cada movimiento porque el alcance de las eventuales sanciones puede ser importante. No solamente por lo sucedido entre los futbolistas una vez terminado el partido, sino también por la presencia de dirigentes y allegados en el campo de juego y por los cruces que se produjeron con la terna arbitral. El Tribunal tendrá que separar responsabilidades y determinar qué hechos quedan comprendidos dentro de su competencia.
El presidente, apuntado por la AFA
La lupa, naturalmente, también está puesta sobre Juan Sebastián Verón. El presidente de Estudiantes ingresó al campo de juego cuando todavía no había terminado el partido y tuvo un fuerte cruce con Herrera, a quien acusó de ser el gestor del bochornoso final. Su situación puede ser especialmente observada por un antecedente reciente: ya había recibido una sanción por los incidentes del denominado “Pasillo Gate”, aunque posteriormente apeló y obtuvo un fallo favorable del TAS. Ahora, ante un nuevo episodio, vuelve a aparecer sobre la mesa la posibilidad de que el Tribunal considere la reincidencia.
Además, habrá que esperar para conocer si las eventuales sanciones alcanzarán únicamente a quienes fueron identificados durante los incidentes o si el Tribunal avanzará también sobre dirigentes y allegados. En ese sentido, el informe arbitral será determinante: allí quedará plasmada la versión oficial de Herrera sobre lo ocurrido y, eventualmente, los nombres de aquellos que puedan quedar bajo la lupa disciplinaria.
Por ahora, sin embargo, hay una cuestión que mantiene todo en suspenso: Herrera todavía no escribió la historia oficial de lo sucedido. Recién cuando ese informe sea presentado (podría ser este martes) se conocerá quiénes quedaron formalmente involucrados y el Tribunal de Disciplina podrá comenzar a definir el alcance de las eventuales sanciones. En Estudiantes, mientras tanto, esperan ese documento con preocupación y siguen de cerca un expediente que, todo indica, recién está por comenzar y promete traer cola.


