En medio de la participación de la Selección Argentina en el Mundial 2026, un foro realizado en Miami -sede de la próxima participación argentina- volvió a colocar a la Asociación del Fútbol Argentino en el centro de una fuerte disputa política, y mediática. Mientras el equipo nacional compite como uno de los candidatos al título por su presente y su historia, un grupo de denunciantes y ex dirigentes al que se sumaron periodistas y empresarios, eligió un escenario internacional para reiterar acusaciones que, hasta el momento, continúan bajo investigación judicial y, en muchos casos, con imputaciones que la Justicia rechazó.
El encuentro fue organizado por el Interamerican Institute for Democracy (IID) y reunió a periodistas, ex funcionarios y particulares que, desde hace meses, impulsan distintas denuncias contra la conducción encabezada por Claudio “Chiqui” Tapia. Una embestida judicial en medio de la disputa política por el control del Futbol Argentino que pretende el Gobierno, y un pase de facturas por la decisión de correr de la televisación al principal grupo periodístico del país.
Desde la AFA, el embajador de la entidad para Estados Unidos y América del Norte, Tomás Regalado, sostuvo que las investigaciones en trámite no pueden confundirse con culpabilidades y advirtió que “los debates públicos no reemplazan el trabajo de los tribunales”.
Durante su exposición, Regalado recordó que existen causas abiertas en la Justicia argentina, pero remarcó que ninguna investigación constituye una prueba de responsabilidad penal. También defendió el modelo institucional de la AFA y de los clubes como asociaciones civiles. Cuestionó, además, que un foro internacional pretendiera anticipar conclusiones que corresponden exclusivamente al ámbito judicial.
Los denunciantes insistieron con acusaciones basadas en “investigaciones periodísticas” sin sustento legal. El periodista Nicolás Pizzi fue el encargado de sembrar sospechas, al asegurar que un trabajo periodístico presuntamente logró identificar transferencias por más de u$s 50 millones hacia sociedades constituidas en Miami.
Según explicó, el monto habría aumentado respecto de los primeros informes difundidos meses atrás y, afirmó, existen investigaciones abiertas en Estados Unidos sobre esos movimientos. Todas afirmaciones que, sin embargo, forman parte de “denuncias” y de presuntas “investigaciones” que continúan en desarrollo. La fórmula que el grupo despliega en Argentina: denuncias públicas que buscan presionar a la Justicia. Un modus operandi que incluso la Justicia argentina ya investiga con foco en los propios denunciantes.
Otro de los expositores fue Matías Yofe, el dirigente vinculado a la Coalición Cívica que se presentó como denunciante anti-corrupción, y terminó imputado por el delito de extorsión en el medio de una causa penal que expone una trama opuesta al relato que viene construyendo de forma pública.
En ese marco, Yofe aprovechó para trasladar a Estados Unidos en medio de la disputa mundial, acusaciones contra dirigentes de la AFA, y describió supuestas irregularidades vinculadas con propiedades y vehículos. Sus planteos forman parte de presentaciones judiciales que permanecen en trámite y que todavía no fueron acreditadas por sentencia alguna.
La participación de Yofe volvió a generar controversia debido a su propio frente judicial. El dirigente se encuentra imputado en una causa penal y, además, había quedado bajo la lupa cuando, según surge de actuaciones judiciales conocidas públicamente, cuando arrojó su teléfono celular al mar antes de que pudiera ser secuestrado para su peritaje, un episodio que fue incorporado a la investigación en su contra en la que se acumulan testimonios de sus propios custodios, desacreditándolo.
Otro de los protagonistas del foro fue el empresario Guillermo Tofoni, quien volvió a cuestionar a la conducción de la AFA por la rescisión de un contrato relacionado con la organización de partidos amistosos internacionales de la Selección Argentina. Su exposición giró principalmente sobre ese conflicto comercial, al sostener que contaba con un acuerdo de exclusividad vigente hasta 2030 que, según afirma, fue desconocido por la entidad luego de la consagración en Qatar.
Desde distintos sectores vinculados al fútbol consideran que el planteo de Tofoni responde esencialmente a una controversia empresarial derivada de ese contrato y cuestionan que ese conflicto haya sido presentado dentro de un foro orientado a debatir corrupción e institucionalidad, mezclando un litigio comercial con denuncias penales aún no resueltas.
La realización del foro también generó cuestionamientos por el momento elegido. Con la Selección Argentina disputando una nueva Copa del Mundo y ubicada entre las principales candidatas al título, el encuentro trasladó al escenario internacional un conflicto que continúa abierto en los tribunales argentinos y cuya resolución aún está lejos de haber concluido.

