La causa por enriquecimiento ilícito contra el ex jefe de Gabinete libertario, Manuel Adorni, cobró una dinámica demoledora tras la filtración de una serie de audios que lo complican. El material periodístico, difundido originalmente por el programa WiFi de la señal A24, revela la trama de presiones que el funcionario ejerció sobre Matías Tabar, el contratista y testigo fundamental en el expediente que tramita en la Justicia.
Los registros corresponden a las semanas previas al 4 de mayo, fecha establecida para la declaración de Matías Tabar. En los mensajes, el acusado Adorni utiliza un lenguaje que oscila entre la camaradería y la instrucción política directa para asegurar un relato conveniente a sus intereses políticos presuntamente delictivos, y de defensa patrimonial.
El ofrecimiento de “soporte” para “quedarse tranquilos”
En uno de los contactos iniciales, el otrora displicente vocero presidencial intentó coordinar un encuentro personal en un entorno privado para hablar sin testigos. “Mati, querido, qué hacés, ‘cuchame’, yo te tengo que hablar hace como diez, quince días. Este finde voy a ir a Indio (Cuá) así que si querés hablamos ahí que voy a estar más tranquilo por el tema del 4 de mayo”, se escucha en la grabación.
La frase más comprometedora surge cuando el funcionario ofrece asistencia técnica para la declaración judicial, apelando a supuestos antecedentes similares. “Nada, obviamente, te voy a dar todo el soporte que necesites, despreocupate, como hice con todos”, asegura el imputado, sugiriendo una práctica de “blindaje” sobre otros involucrados. El objetivo declarado era para el entonces Jefe de Gabinete, que “vos te quedes tranquilo y que todos nos quedemos tranquilos”.
Secretismo y urgencia antes del informe al Congreso
La investigación periodística resalta que los contactos se intensificaron incluso cuando el ex funcionario de Javier Milei debía preparar su informe de gestión ante el Congreso de la Nación.
El apuro por “cerrar” el testimonio de Matías Tabar quedó registrado en un audio enviado apenas horas antes de su presentación legislativa: “Estoy yendo a mi jornada histórica en el Congreso. Te vuelvo a llamar a la tarde porque se nos acota el tiempo”.
El acusado también dejó constancia de su necesidad de mantener estas conversaciones fuera del alcance de terceros para evitar filtraciones. “Ahora tengo gente en casa y no me gusta hablar con gente adelante”, admitió en uno de los archivos, reforzando el carácter reservado de las gestiones que realizaba para controlar los daños de la causa judicial.
La caída del funcionario y el factor Cepral
Aunque en algunos pasajes el ex jefe de Gabinete intentó camuflar los llamados bajo la excusa de problemas eléctricos en su vivienda con la cooperativa Cepral, la recurrencia sobre la fecha judicial del 4 de mayo desmoronó cualquier intento de justificación técnica. “Tengo la cabeza detonada por todo lo que me viene pasando. Estoy viviendo un mes y medio bravo”, confesó el imputado en relación a la presión del expediente.
Después de la difusión de estos mensajes, la situación política del funcionario se volvió insostenible y derivó en su renuncia. Mientras la Justicia analiza si existió entorpecimiento de la labor judicial, el acusado mantiene su condición de presunto autor de las irregularidades investigadas hasta que se dicte una sentencia firme.

