En conversación con PBA: Parecemos Buenos Amigos, el sociólogo y experto en geopolítica Gabriel Merino analizó la profunda transformación de China, un fenómeno que va mucho más allá de la fabricación de productos de bajo costo y que está reconfigurando el tablero económico mundial. Según Merino, el gigante asiático ha dejado de ser solo el “ensamblador” del mundo para convertirse en un líder en innovación y alta tecnología.
Un nuevo “momento Ford”
Para Merino, el impacto global de la producción china actual es comparable con los hitos históricos del capitalismo. “Estamos viviendo como una suerte de nuevo momento Ford de la economía mundial”, afirmó el sociólogo, comparando la actual revolución de costos y escala china con la que lideró Henry Ford a principios del siglo XX. Esta transformación se basa en una capacidad industrial sin precedentes: China representa actualmente un tercio de la producción industrial del mundo.
La clave de este dominio no reside únicamente en la mano de obra barata, un concepto que Merino considera superado. El factor determinante es la escala descomunal, las cadenas de suministro integradas y una inversión masiva. Mientras otros países invierten cerca del 20% de su PIB, China mantiene una tasa de inversión superior al 45%.
El análisis destaca que China ha transitado con éxito de las “baratijas” de plataformas como Temu o Shein a sectores de vanguardia como la tecnología 5G, la inteligencia artificial y los vehículos eléctricos. Merino recordó cómo, en 2015, Elon Musk desestimaba la competencia de las automotrices chinas; sin embargo, diez años después, la empresa china BYD superó a Tesla en la venta de autos eléctricos.
Este avance no es casual, sino el resultado de una planificación estratégica a largo plazo, como el plan “Made in China 2025”. Según explicó Merino, el objetivo del Estado chino fue saltar a la “frontera tecnológica” en diez ramas productivas específicas. Para sostener este crecimiento, el país cuenta con una reserva de talento masiva: “En Occidente me cuesta conseguir un ingeniero de tal especialidad… en China lleno un estadio entero con esos ingenieros”, explicó.
El mito del “chino del supermercado”
Uno de los puntos más interesantes de la entrevista fue la deconstrucción del estereotipo local sobre los inmigrantes chinos en Argentina. Merino explicó que la mayoría de los comerciantes que llegaron al país provienen de la provincia de Fujian, una región que en su momento era periférica y mucho más pobre que la China actual.
“China es tres o cuatro veces Europa; no se puede homogeneizar”, advirtió Merino. El sociólogo señaló que la migración ha cambiado porque hoy China ofrece muchas más oportunidades internas que hace 20 años, cuando Argentina tenía un ingreso per cápita superior. La imagen del supermercadista local, por tanto, no representa la complejidad de la “China pujante y tecnológica” de ciudades como Shanghái.
Desafíos y oportunidades para la región
Lejos de ver el ascenso chino como una amenaza inevitable, Merino sostiene que este escenario abre oportunidades para naciones que tengan un “proyecto nacional de desarrollo”. Sin embargo, advirtió que una estrategia basada exclusivamente en el recorte extremo o el aislamiento no será efectiva: “Esa estrategia no sería compatible con el uso de motosierras… ahí vas al horno”, sentenció en relación a las políticas que desestiman la planificación estatal y la negociación inteligente en los mercados del Indo-Pacífico.
El mensaje final de Merino es claro: el mundo asiste a una revolución productiva liderada por un sistema de “socialismo de mercado” extremadamente eficiente para asignar recursos, y la capacidad de los países de la región para negociar con este gigante determinará su lugar en el nuevo orden global.

