La jugada de Paulo Dybala en Roma que se hizo viral y que generó infinidad de reproducciones llegó a Argentina. El delantero, campeón del mundo en Qatar 2022, esperó el rebote de un penal en un lugar poco habitual y terminó siendo clave para el gol de su equipo, ya que se adelantó a todos los demás jugadores y asistió a Malen, que no había podido desde los doce pasos.
El #10 de la Roma marcó un precedente que posiblemente modifique la disposición de los futbolistas a la hora de esperar un penal. Y uno de los primeros en seguirlo fue Mikel Amondarain en Estudiantes, ya que tomó la idea del cordobés y se paró en el mismo lugar que él en la ejecución de Tiago Palacios ante Rosario Central.
De todas maneras, el uruguayo no falló y la posición del Vasco no influyó, como sí ocurrió en el caso de Dybala. De hecho, Palacios ejecutó al palo contrario al que se encontraba Amondarain, lo que pudo haber sido una intención de confundir al arquero Canalla. Una fórmula que comienza a tomar vuelo y que podría verse cada vez más seguido en el fútbol.

