Hay goles que valen tres puntos y hay goles que, además, significan una revancha personal. Para Germán Conti, el que convirtió ante Tigre tuvo un poco de las dos cosas. El defensor apareció en el momento justo, metió un cabezazo inatajable tras un centro preciso de Nacho Fernández y abrió el camino para el triunfo 2-1 del Lobo en el Bosque. Fue, además, su primer gol con la camiseta de Gimnasia.
Pero el tanto tuvo un significado especial. Conti venía de quedar señalado por el macanón cometido en el clásico platense, una acción que lo había dejado bajo la lupa y que seguramente había quedado dando vueltas en su cabeza. Frente a Tigre, sin embargo, tuvo la respuesta que necesitaba: seguridad, presencia y un rendimiento mucho más acorde a lo que Gimnasia necesita de uno de sus centrales.
El Flaco no solamente apareció en el área rival. También cumplió en su función principal: defender. En una tarde en la que el equipo de Ariel Pereyra volvió a mostrar solidez y logró cortarle los circuitos ofensivos a Tigre, Conti fue una pieza importante de una última línea que volvió a responder. El propio club destacó el buen trabajo colectivo del equipo, que consiguió su segunda victoria consecutiva.

Y hay algo más: Conti no es un improvisado en la defensa del Lobo. Su experiencia y liderazgo lo transformaron en una pieza importante desde su llegada, al punto de que Gimnasia decidió extender su préstamo hasta junio de 2027.
Por eso, el cabezazo ante Tigre puede ser mucho más que un gol. Puede ser el punto de partida para dar vuelta una página. Del error que lo marcó en el clásico a una actuación sólida y un gol decisivo en el Bosque. Conti necesitaba una tarde así y el Lobo también.


