Estudiantes consiguió una remontada impensada ante Instituto. Esta vez fue Fabricio Pérez quien apareció para completar la reacción albirroja: entró solo por el medio del área y conectó el centro milimétrico de Edwuin Cetré para establecer el 3-3. Un grito que hizo explotar UNO y coronó una reacción futbolística enorme del Pincha, que había llegado a estar tres goles abajo.
El tanto del juvenil terminó de transformar una tarde que parecía destinada a la frustración en una verdadera fiesta. Después de los errores que lo habían dejado contra las cuerdas, Estudiantes encontró respuestas en sus individualidades y, con empuje y eficacia, consiguió volver a meterse en partido. De 0-3 a 3-3: una remontada que parecía imposible y que tuvo a UNO como escenario de una explosión de emoción.


