Se realizó la 4ta Marcha Federal Universitaria que tuvo su momento central con un acto en Plaza de Mayo donde participaron miembros de la comunidad educativa, estudiantes, rectores, docentes, gremios y movimientos sociales. En esta oportunidad, la sociedad civil acompañó y fue protagonista del acto, entre ellos se encontraba Gonzalo Giles, activista por los derechos de las personas con discapacidad que dió un mensaje tan contundente que se volvió viral en redes sociales.
En una jornada marcada por la masividad y un clima de creciente tensión social, el escenario principal frente a la Casa Rosada se convirtió en el epicentro de una crítica sistémica hacia el rumbo del Gobierno. Giles es periodista, mudo y divulgador sobre neurodivergencias, advirtió sobre las consecuencias sociales de la actual política de recortes, calificándola como un “proyecto de descarte humano”.
Giles, centró gran parte de su intervención en desarmar el lenguaje oficialista. Ante una multitud que ocupaba las calles adyacentes, denunció lo que considera una estrategia de comunicación diseñada para justificar el recorte presupuestario.
“Nos quieren convencer de que ajustar es gobernar y que destruir derechos es modernizar”, afirmó. Según su visión, el Gobierno intenta imponer un nuevo “sentido común” donde la eficiencia se mide exclusivamente por la exclusión de los sectores más vulnerables.
Denuncias por incumplimiento de leyes
La crónica de la tarde no se limitó a la retórica. Se pusieron sobre la mesa reclamos legales específicos que afectan el funcionamiento básico de instituciones clave. Se destacó que, pese a ser leyes votadas democráticamente por el Congreso, el Ejecutivo mantiene paralizadas como la Ley de Emergencia en Discapacidad, cuyo financiamiento y aplicación siguen en suspenso y la Ley de Financiamiento Universitario, esencial para el inicio del segundo cuatrimestre y la investigación científica.
“No es torpeza ni improvisación”, subrayó el orador, vinculando la falta de fondos con una intención ideológica de silenciar el “pensamiento crítico”.
Tensión por el uso de recursos
Uno de los momentos de mayor impacto fue la comparación entre los gastos estatales. Mientras se abucheaba las menciones a la pauta de deuda y los gastos en seguridad, Giles desde el escenario reclamaba ” hay plata para represión, hay plata para departamentos que no pueden justificar pero no hay plata para que una persona con discapacidad viva con dignidad”. Haciendo referencia a la imposibilidad de las familias de pagar tratamientos médicos o de los estudiantes para cubrir el costo del transporte público.
Un cierre con advertencia institucional
La movilización, que comenzó como un reclamo universitario, terminó por amalgamar a diversos sectores civiles. “Esta marcha ya no es solo universitaria es una defensa colectiva ante el descarte humano”, explicó Giles.
En el cierre del discurso dejó una definición tajante sobre la función del Estado: “Cuando un gobierno empieza a decidir qué vidas merecen apoyo y cuáles merecen abandono, ya dejó de gobernar un país para pasar a administrar la miseria”.
Al finalizar el acto, las columnas se desconcentraron de manera pacífica, aunque con la promesa de profundizar las medidas de fuerza si las partidas presupuestarias no son actualizadas en el corto plazo.

