“Quiero hablar de algo más. Sin calificativos. Quiero hablar para adelante: no esperen ver a un gobierno que se enfrente y ataque permanentemente a los maestros y maestras”, dijo Axel Kicillof durante su asunción en la Legislatura Bonaerense.
Así llegó a conectar con una de las frases más aplaudidas en todo el recinto: el homenaje a Sandra Calamano y Rubén Rodríguez, los docentes fallecidos el año pasado durante una explosión producto de una fuga de gas, en Moreno.
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“Aprovecho para hacer un respetuoso homenaje a Sandra y a Rubén. A sus familiares, a sus compañeros”, expresó el nuevo mandatario bonaerense, frente a una legislatura literalmente de pie.
El reconocimiento del gobernador fue tomado con sorpresa y pura emoción para sus familiares y compañeros más íntimos. “Cada vez que lo vuelvo a escuchar se me caen las lágrimas”, le dijo a INFOCIELO, Diego Rodríguez, el hermano de Rubén.
“Era el gobernador que mi hermano bancaba. Es el gobierno que a él le hubiese gustado ver y es el que nosotros queremos”, sostuvo con hilos de cierta esperanza.
Tanto Sandra como Rubén eran conocidos en la escuela 49 de Moreno por su solidaridad y compromiso con la comunidad educativa. Después de haber denunciado una fuga de gas en reiteradas ocasiones, el pasado 2 de agosto de 2018, una explosión en una garrafa ubicada en el comedor de la escuela generada por la pérdida, terminó con la vida de la vicedirectora y el auxiliar.
La emoción de Axel Kicillof al recordar a Sandra y Rubén, los dos maestros muertos en una escuela de Moreno (PBA) en 2018. pic.twitter.com/kajcKZD2Iw
— Sergio Villone (@sergioVillone) December 11, 2019
Desde entonces, aquella tragedia fue denunciada por “negligencia” y “desidia” del por entonces gobierno de María Eugenia Vidal. A la fecha, no hay ningún detenido y la causa ni siquiera entró a juicio. El único imputado fue el gasista a cargo de la inspección, pero ningún funcionario de la anterior gestión fue obligado a renunciar, como sucedió con Sánchez Zinny.
“Fue muy emocionante. No lo pude escuchar porque estaba en la escuela, teníamos entrega de diplomas con los chicos de sexto grado de la escuela 49°, pero después a la tarde pude ver el video y me emocionó mucho”, le contó a este portal uno de los más cercanos a Sandra y Rubén, Hernán Pustilnik.
“Era el homenaje que estábamos necesitando para empezar a sanar un poco después de lo que nos pasó. Tenemos un gobernador que a 48 hs de que a media hora que asumió recordó y homenajeó a Sandra y Rubén y saludó a sus familias. Y tenemos a una gobernadora que se fue y que estuvo más de un año y medio sin llamar a ninguna de las dos familias. Ahí empezamos a notar las diferencias”, reflexionó el docente.
CRÓNICA DE UNA TRAGEDIA
El olor a gas no los alarmó. Después de todo, tan solo un día antes Sandra -la vicedirectora de la institución- había denunciado por octava vez la existencia de una fuga. Y estaba tranquila porque, finalmente, el Consejo Escolar se había dignado a mandar un gasista matriculado que no encontró ningún problema en la instalación.
A las 8:06, Sandra y Rubén ingresaron al comedor por última vez: un resplandor mortal, seguido de una fuerte explosión, los hizo volar varios metros. El estallido, aparentemente originado por una garrafa tipo “zeppelín”, terminó con sus vidas al instante.
Afuera, aturdidos y en pánico, esperaban una decena de chicos de entre 6 y 12 años que estaban a punto de ingresar a la escuela. Muchos de ellos, vieron a Sandra volar por el paredón que daba al patio principal. Después, el escenario fue invadido por el polvo y el silencio.
De inmediato, los padres de los alumnos comenzaron a mandarse mensajes desesperados: “Urgente! No traigan a los chicos. Hubo una explosión”. “Explotó la escuela. Avisen a los demás papás”. Eran los whatsapps que iban y venían de forma frenética. En minutos, la noticia se conoció en los medios de todo el país: “Dos muertos en una escuela de Moreno por la explosión de una garrafa”.
Sandra Calamano tenía 48 años y estaba a cargo del establecimiento. En tanto, Rubén Orlando Rodríguez, de 45, se desempeñaba como auxiliar docente y trabajaba ahí desde hacía treinta años. Todos los conocían. Todos sintieron un golpe seco en el pecho cuando se enteraron de sus muertes.
Pero a un año de la explosión de la escuela 49, solo hay cuatro personas imputadas y ningún detenido. Dos muertes y ningún responsable.
El municipio a cargo de Walter Festa (Frente Para la Victoria) se desligó del hecho porque el Consejo Escolar estaba intervenido por el gobierno de la Provincia desde el año anterior. Y el gobierno de la Provincia, a cargo de la gobernadora María Eugenia Vidal, se valió de que los reclamos por la fuga de gas se habían atendido a tiempo y se apoyó en los casos de corrupción que se habían dado en el Consejo de Moreno, cuando estaba en manos de la oposición.
Ningún culpable, ningún detenido. Incluso, a un año del caso, la causa ni siquiera se elevó a juicio.
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