“Es el Diego”, dijo uno que respondió rápidamente a la pregunta que otro usuario de la red social Twitter realizó colocando la imagen de una papa, en cuyas adherencias terrosas del tubérculo parece distinguirse la fisonomía del genio del fútbol mundial fallecido en 2020, Diego Maradona.
A los casi 33 mil me gusta y medio millón de visualizaciones de la publicación, les pareció lo mismo que a su autor: pocos rebatieron o confundieron el personaje de la consigna.
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Por absoluta mayoría (casi unánime) los observadores de la noble raíz de la ‘Solanum tuberosum‘ (tal el nombre técnico de la papa), coincidieron ver el contorno de la imagen del “Pelusa” impregnado en la suciedad típica de la papa “no lavada” que se compra habitualmente en las verdulerías.
“Díganme por favor que ven lo mismo que yo”, fue el escueto (pero movilizador) mensaje, que acompañó la imagen de la papa con la supuesta cara de Maradona impresa en ella.
NO ES LA PRIMERA VEZ NI SERÁ LA ÚLTIMA
Desde el día de su muerte, el 25 de noviembre de 2020, no es la primera ocasión en que tanto argentinos, como fanáticos de Maradona en cualquier lugar del mundo, observan a niveles casi milagrosos algún rasgo físico del crack campeón del mundo de 1986, sobre superficies insospechadas.
Contornos de lo más originales en ventanas, árboles, nubes y hasta tostadas, además de otras visualizaciones enigmáticas en lugares y situaciones impensadas, hacen aparecer a Maradona como si se tratase de un personaje ligado a credos religiosos, y hasta dieron lugar a la invención de una interjección utilizada para todo aquello que se asocie a la relación sobrenatural entre diversos sucesos y el astro, como es la descriptiva frase bien argentina: “Fuá, El Diego“.
La aparición de esta papa, entonces, se sumará a esa larga lista que permite conservar fresca la presencia de Diego Maradona más allá de su ausencia física, y no sólo por el recuerdo de sus jugadas magníficas, sus goles de ‘otro planeta’, o sus ocurrentes salidas verbales que puedan haber quedado grabadas en el imaginario popular, sino también por apariciones efímeras, como la de su cara en un alimento tan cotidiano e históricamente valioso en la erradicación temporal de la hambruna, como es la papa.
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