Nicolás Márquez, el biógrafo oficial de Javier Milei, parece haber encontrado un nuevo pasatiempo involuntario, el de convertirse en el blanco preferido de los “trolls” de las redes sociales.
En un vivo de streaming, donde el tono suele ser de una solemnidad ideológica extrema, Márquez volvió a demostrar que su radar para detectar el doble sentido está, por decir poco, algo oxidado.
La escena fue digna de una antología del blooper digital. Un usuario le envió una consulta que, a primera vista, parecía un análisis geopolítico profundo sobre la influencia de las corporaciones: “¿Qué opinas de empresas con agenda globalista buscando apadrinar a candidatos locales para bajar línea 2030 como BlackRock poniéndole el ojo sobre como Mepa-geo pensando en Villarruel?“.
Sin dudarlo, Márquez leyó la pregunta en voz alta, dándole entidad a una “consultora” que no existe en ningún registro comercial, pero que fonéticamente suena a una confesión de onanismo explícito.
Al estilo De Renzis
Esta situación recordó de inmediato a los nostálgicos que peinan canas (o no peinan nada), las épocas de Miguel Ángel De Renzis en la década del 90.
Aquel comunicador solía recibir llamados telefónicos que terminaban en insultos creativos o bromas pesadas que él, a veces, tardaba segundos fatales en procesar.
Márquez, en cambio, cae ante la palabra escrita en una pantalla, lo cual resulta casi más insólito. No sospechó en absoluto del juego de palabras que vinculaba a la vicepresidenta con la “empresa” Mepa-geo.
Lo que buscaba el bromista no era una respuesta sobre la Agenda 2030, sino el clip que ahora inunda Twitter.
Mientras el biógrafo intentaba analizar con seriedad la situación, las redes sociales ya festejaban su inocencia, coronándolo como el heredero digital de aquellos que, por más que lean, no ven venir el remate.

