La periodista Luciana Lanzi advirtió en LA CIELO sobre el peligroso retroceso en la cobertura de vacunación en el país. Con cifras que sitúan a la Argentina en los niveles más bajos de la región en dosis de refuerzo y el resurgimiento de enfermedades como el tétanos y el sarampión, la comunidad médica enciende las alarmas: “Las vacunas han erradicado enfermedades y hemos creído que ya no suceden”, sentenció.
La preocupación por la salud pública en Argentina ha dejado de ser una advertencia teórica para convertirse en una realidad de internaciones y brotes. En su columna en el programa Palabras más, palabras menos, Luciana Lanzi describió un panorama “inquietante” respecto al incumplimiento de los calendarios obligatorios y gratuitos. Según explicó, la falta de esquemas completos está provocando la reemergencia de enfermedades que estaban erradicadas o controladas y que hoy vuelven a circular con fuerza.
La brecha de la Triple Viral: Argentina, al fondo de la tabla
Uno de los datos más críticos surge de la comparación regional sobre la vacuna Triple Viral (que protege contra sarampión, rubéola y paperas). Si bien la primera dosis ronda el 80% de cobertura —al límite de lo necesario para evitar la circulación del virus—, la situación se desploma en la segunda dosis, que debe aplicarse antes del ingreso escolar.
“Fijate que del 80% cae a menos del 50 en lo que sería la segunda dosis… Esto es un comparativo que pone a la Argentina en el nivel más bajo de cobertura de toda la región de toda América Latina en lo que hace puntualmente a esta vacuna”, detalló Lanzi basándose en datos de la Organización Panamericana de la Salud. Esta desprotección ya tiene consecuencias: entre 2024 y 2025, los casos de sarampión en la región se multiplicaron por 32.
El caso del tétanos en Santa Fe: un llamado de atención
Para ilustrar la gravedad de “dejar de vacunar”, la periodista citó el caso reciente de una niña de 5 años internada en estado muy grave en Santa Fe por tétanos, una enfermedad que gracias a la vacunación masiva casi no se veía en el país.
Tras el rastreo médico, se descubrió que la menor “solo tenía las dos primeras vacunas que se dan al nacer: hepatitis y BCG… Nunca más después tuvo una vacuna del calendario”, relató Lanzi. Este abandono de los refuerzos no es un caso aislado, ya que también se registra un aumento del 13% en casos de meningitis y una alerta por el resurgimiento de la tos convulsa y la poliomielitis, libre de circulación en América desde 1988.
¿Por qué se deja de vacunar? Desconfianza y olvido
Lanzi identificó dos factores que explican este fenómeno. Por un lado, el efecto post-COVID, donde la rapidez de producción de aquellas vacunas generó una desconfianza infundada en la seguridad de los ensayos clínicos. Por otro lado, una paradoja sociológica: “Como dicen algunos científicos, las vacunas son víctimas de su propio éxito porque han erradicado enfermedades y nosotros hemos creído que esas enfermedades no suceden”, reflexionó.
Ante este escenario, la Sociedad Argentina de Infectología y la de Pediatría instan a los colegios a ser más estrictos con la exigencia de los certificados de vacunación. La periodista recordó que la vacunación es una herramienta de protección colectiva o “inmunidad de rebaño”, fundamental para cuidar a personas trasplantadas u oncológicas que no pueden inmunizarse por su estado de salud.
El cierre de la columna dejó una imagen demoledora sobre la desprotección en el continente: hoy existen 1.400.000 bebés en América Latina que no han recibido ni una sola vacuna, una cifra que equivale a llenar entre 15 y 17 estadios de fútbol con niños totalmente vulnerables a enfermedades prevenibles.

