Desde la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) demostraron por primera vez que el coronavirus invade el organismo viajando en el interior de los glóbulos rojos.
“Con los años, se vienen acumulando pruebas de que el COVID-19 no es una simple infección respiratoria sino, más bien, una enfermedad sistémica, es decir, que afecta a todo el cuerpo y que el coronavirus puede persistir en distintos lugares del organismo durante mucho tiempo”, describe el sitio Nexciencia a cargo de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires.
Importante avance en la ciencia
A partir de un estudio de finales de 2022, que analizó 44 autopsias de pacientes que fallecieron por Covid19, se descubrió que el SARS-CoV-2 (coronavirus) “puede encontrarse en –prácticamente- todos los órganos y tejidos del cuerpo”, sostiene el sitio de la UBA.
En este sentido, señalan que el coronavirus puede persistir en distintos lugares del organismo durante mucho tiempo, fenómeno que se ha asociado con el denominado COVID largo o prolongado.
Fue así que, con los años, se han acumulando pruebas de que el COVID-19 no es una simple infección respiratoria sino, más bien, una enfermedad sistémica, es decir, que afecta a todo el cuerpo.
El estudio La sangre importa que se publicó ahora en la revista científica Cell Death and Disease suma evidencia de ello y postula un mecanismo a través del cual el virus viajaría por el cuerpo y, también, un cambio de paradigma en el enfoque del tratamiento del COVID-19.
El equipo de investigadoras contó que en 2021 se propusieron demostrar que se trataba de una enfermedad que afecta a todo el cuerpo, pero debido a las medidas restrictivas por la pandemia los experimentos se demoraron y los realizaron en Uruguay, donde trabajaron con ratones y los infectaron con un coronavirus casi idéntico al SARS-CoV-2.
“Encontramos virus en los pulmones, en el cerebro, en el páncreas, en el hígado, en el bazo, en los músculos, en el corazón y en los riñones. Nuestra hipótesis era cierta. Teníamos todo para hacer la publicación pero, en ese momento, sale el paper en la revista Nature con las 44 autopsias de pacientes en el que demuestran que hay reservorio viral en todos los órganos que te estoy diciendo”, contó Geraldine Gueron, investigadora del CONICET en el Instituto de Química Biológica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA (IQUIBICEN) y directora del estudio.
A ello le siguieron más estudios con “la sangre como vehículo”. “Encontramos virus con capacidad infectiva tanto en los glóbulos rojos como en el plasma, pero sobre todo en los glóbulos rojos. Esto no se había hallado antes”, reveló Gueron.
Como el equipo quiso comprobar la hipótesis con sus propios ojos, recurrieron a la microscopía electrónica y las imágenes mostraron partículas virales pegadas a la superficie de los glóbulos rojos y, también, en el interior de los glóbulos rojos.



