En un acto que resuena como un auténtico terremoto en el ámbito eclesiástico, el Papa Francisco tomó una decisión histórica: trasladar la Sede Primada de la República Argentina de Buenos Aires a Santiago del Estero. Esta medida, que no tiene precedentes en la historia reciente del país, está generando una oleada de indignación y desconcierto entre la feligresía católica porteña.
Durante 87 años, la Sede Primada argentina ha estado en Buenos Aires. El anuncio, hecho conjuntamente por las Diócesis de Buenos Aires y Santiago del Estero, sorprendió a muchos y está siendo recibido con una mezcla de asombro y cautela.
ARGUMENTOS HISTÓRICOS DEL PAPA FRANCISCO
La decisión se fundamenta en la historia de la Iglesia en nuestro país, remontándose a la creación de la Diócesis del Tucumán en 1570 por el Papa San Pío V, cuya sede original estaba en la antigua ciudad de Santiago del Estero.
Este traslado, según el comunicado firmado por el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, y el obispo de Santiago del Estero, monseñor Vicente Bokalic Iglic, es una “importante reparación en la historia eclesiástica en nuestra Patria”.
Para muchos católicos porteños, esta medida parece un despojo de un título y honor que es parte del orgullo de la ciudad durante casi un siglo. La indignación se manifiesta rápidamente en diversos foros y redes sociales, donde feligreses expresaron su descontento y sienten que esta decisión desvanece una parte significativa de la identidad religiosa de la ciudad de Buenos Aires.
El comunicado oficial invita a “vivir esta decisión papal con una profunda alegría de vivir en la verdad, que siempre nos hace libres y además como invitación a tener una mirada integradora del territorio nacional en un renovado propósito federal, aún desde la estructura eclesial”.
Sin embargo, para los católicos porteños, aceptar esta invitación no será fácil. Para muchos, el traslado simboliza una pérdida de prestigio y una ruptura con una tradición largamente establecida.
Históricamente, la Diócesis del Tucumán, creada en 1570, comprendía un vasto territorio que incluía Córdoba, La Rioja, Catamarca, Tucumán, Santiago del Estero, Salta, Jujuy, Tarija y Nueva Orán. La catedral original estaba en la Iglesia de San Pedro y San Pablo en Santiago del Estero, pero en 1699, la sede episcopal se trasladó a Córdoba, subsumiendo el territorio de la primitiva diócesis. La actual Diócesis de Santiago del Estero se creó en 1907.
LA RAZÓN DEL CAMBIO DE SEDE
En 1936, Buenos Aires fue elevada a Sede Primada por el Papa Pío XI, un distintivo honorífico que no se basaba en ser la primera diócesis, sino en su relevancia como primer arzobispado del país. Con el traslado, la Sede Primada ahora vuelve a recaer en Santiago del Estero, reconociendo su rol histórico como la “Madre de Ciudades” y ahora, la “Madre de Diócesis”.
El comunicado concluye con un llamado a la unidad bajo la protección de la Santísima Virgen María, resaltando las advocaciones de Sumampa y Luján, pero este consuelo espiritual podría no ser suficiente para calmar la indignación de los católicos porteños, quienes sienten que su ciudad está siendo injustamente despojada de un título significativo.
El nuncio apostólico, monseñor Miroslaw Adamczyk, explicó que el Santo Padre dispuso no solo el traslado del título de Primada, sino también la elevación de Santiago del Estero al rango de Sede Arzobispal, permaneciendo como sufragánea de la Sede Metropolitana de Tucumán. Este cambio marca un nuevo capítulo en la historia eclesiástica Argentina, uno que, sin duda, dejará una marca profunda en la feligresía porteña.


