Ayer, 24 de junio, se conmemoró el Día Mundial de la prevención del Accidente Cerebro Vascular (ACV), una jornada para tomar conciencia sobre esta patología que afecta a miles de personas en el mundo. En este marco, Ignacio Elliff, médico cardiólogo e integrante del Círculo Médico de Roque Pérez, explicó cómo podemos prevenir esta enfermedad y cuáles son los principales factores de riesgo.
“Es una entidad totalmente prevenible y hablar de esto hace que podamos ahorra un montón en complicaciones y deterioro de la calidad de vida. El accidente cerebro vascular tiene una serie de causas que pueden ser tratadas a lo largo de la vida de forma muy temprana y evitar llegar a esa circunstancia”, expresó Elliff en diálogo Gente Despierta por FM La Cielo 103.5.
Según el médico, los accidentes cerebros vasculares se dividen en dos: los hemorrágicos e isquémicos. En los hemorrágicos se rompe la arteria y hay un sangrado cerebral, mientras que en los isquémicos hay una obstrucción y, de esta manera, el tejido que iba a ser irrigado por la arteria muere.
Cinco claves para prevenir el ACV:
Las principales factores de riesgo:
“Es una patología vascular más, pero que afecta al cerebro. Hace cientos de años se dice que tenemos la edad de nuestras arterias. Todos los factores de riesgo que afectan a nuestro corazón a nuestra carótidas, también afectan a las arterias de nuestro cerebro. La diabetes, la hipertensión, fumar, el sobrepeso, la falta de actividad deportiva, los niveles altos de glucemia y niveles altos de insulinemia son factores modificables que hacen que con el tiempo la calidad de las arterias se vaya deteriorando”, explicó el especialista.
A su vez, aclaró que existen ciertas patologías cardiológicas puras, como las arritmias, que también favorecen la aparición de accidentes cerebros vasculares.
Con el aumento de la expectativa de vida, aumentan las enfermedades vasculares:
“Cuando controlamos mejor las enfermedades neoclásicas que antes nos provocaban la muerte, como las enfermedades vasculares y la insuficiencia cardíaca, la incidencia de accidentes cerebrovasculares se mantendrá en forma tardía”, agregó.
El estrés y la ansiedad contribuyen:
“El estrés genera una mayor descara enérgica, la famosa adrenalina. Esto genera que el sistema cardiovascular funcione distinto. Hace que nuestro corazón funcione más rápido, con más energía, con mayor aumento del presión arterial. Es innegable que el estrés es un factor de riesgo que no solo tenemos que tener en cuenta, sino que debemos considerarlo como uno de los más importantes de los últimos tiempos”, detalló.
El ACV en personas jóvenes:
“En personas jóvenes la causa numero es el ACV hemorrágico por la ruptura de una aneurisma cerebral. Se trata de una alteración en la estructura de una arteria del cerebro, como una especie de hernia, que va perdiendo fuerza con el tiempo y se puede romper. La característica de un paciente joven que tiene un aneurisma cerebral es que generalmente la consulta suele ser por cefalea, por dolor de cabeza frecuentes. Frente la presencia de cefaleas frecuentes es importante la consulta con el médico de cabecera y eventualmente con el neurólogo”, remarcó.
Se puede anticipar que estoy sufriendo un ACV:
“Uno se da cuenta porque alguna de las funciones cerebrales comienza a deteriorarse, básicamente por trastornos sensitivos o motores, como no poder mover un brazo, una pierna o no podemos articular una palabra. También algunas más sutiles como la incapacidad de poder decir algo que nosotros sabemos que queremos decir pero podemos expresar. Son manifestaciones neurológicas que merecen la inmediata consulta”, concluyó.



