Con el aborto declarado ley una disputa se cierra para siempre. “Les verdes” 1 “les celestes” 0. Con un triunfo más holgado que el esperado y luego del partido de ida ganado por “les celestes” en 2018, la revancha definitiva llegó esta vez con cambios de algunos jugadores, una nueva terna arbitral y las modificaciones en los dirigentes de la organización que los nuclea. VERDE CAMPEÓN.
Así sería la crónica de la votación en el Senado sobre la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo si se escribiera con estilo de periodismo deportivo tras un partido de fútbol.
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Porque en eso nos hemos transformado desde hace unas largas décadas en la Argentina del Blanco o Negro (celeste o verde). Todo es uno u otro, esto o aquello, nunca jamás la posibilidad de integrarse en ideas comunes.
Pro aborto o anti aborto, Menotti o Bilardo, peronista o anti peronista, K o anti K, Boca o River, unitarios o federales, libertarios o comunistas, villeros o conchetos, siempre habrá una “o” separando cada concepto, jamás una “y”. El partido eterno.
Podrá pensarse que es lógico, natural y hasta deseable que los bandos se marquen bien subrayados. Podrá hasta psicologicamente construir uno la propia identidad más por declararse lejos de “su enemigo” que por afinidad a su propia idea.
Ustedes o nosotros. La eterna separación bautizada, como si fuera una novedad, hace 10 años, con la palabra “grieta”.
La historia indica que es difícil construir mucho desde la antinomia de partido de fútbol. También es cierto que para quien milita férreamente uno de los bandos es preferible no construir nada, antes que tener que juntarse con “el enemigo”.
Por lo tanto tocará elegir si preferimos confrontar eternamente hasta en nimiedades como si el helado de menta granizada debería ser excluído de la lista de sabores, o si nos sentamos a poner los puntos en común para comenzar a edificar desde allí.
Hoy Viviana Canosa es tendencia y motivo de burlas, cargadas, chistes y agresiones porque a su postura le tocó perder. Nadie duda que de haber sucedido lo contrario las chicanas serían para el colectivo de actrices argentinas o cualquier persona famosa que se hubiera identificado con la IVE. Es que no importa de que lado se esté cuando la tónica es la del clásico de fútbol, del ova ova, del ole ole, del chiva chiva o del calentitos los panchos.
Tenemos una ética (y una estética) de barras bravas, ya seamos “Progres o Fachos” como mostró el impresionante sketch de Guille Aquino.
Nos gusta más gozar al rival como en el fútbol que disfrutar de un triunfo, y eso habla mucho de una sociedad con complejos de inferioridad no resueltos, en donde siempre importa más que nos den la razón a que surja una idea común mas beneficiosa.
Y la única verdad es que cuando no es posible llegar a un consenso, la regla de una sociedad democrática es que se vota, gana la mayoría y se festeja sin “sobrar”, algo que los argentinos, marcados más por el fútbol que por el sano disenso, nunca aprenderemos a hacer.
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