En los últimos años, el mapa de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) en Argentina cambió drásticamente. Lo que antes era un hábito de hierro, hoy parece estar en discusión. Según la psicóloga y sexóloga Mariana Kersz, estamos ante un escenario complejo: “Hoy en Argentina estamos viendo un gran aumento en las tasas de sífilis, por ejemplo. Es preocupante”.
En diálogo con Todo no se puede, al aire de LA CIELO, la especialista explicó que uno de los factores determinantes es el cambio en la percepción del riesgo. Para las generaciones que crecieron en los 80 y 90, el sexo sin protección era sinónimo de muerte debido a la crisis del VIH. Hoy, ese escenario es distinto.
“Nuestra mente está formateada para pensar que si tenemos sexo sin protección nos morimos. Los chicos de hoy son pibes que tienen vacunas para absolutamente todo y el VIH hoy tiene una calidad de vida increíble; el virus puede ser indetectable e intransmisible”, explicó Kersz.
Sin embargo, esa “tranquilidad” médica trajo aparejada una relajación peligrosa. La especialista advierte que muchas personas delegan el cuidado en el otro sin conocerlo: “Los varones delegan el cuidado en ‘no, ella se cuida’. Ella se puede cuidar con pastillas, pero delegar tu salud en manos de alguien que toma pastillas como si el embarazo fuese lo único grave en el mundo, es un error”.
El riesgo silente aparece con la sífiles o el VPH, que en muchos varones es asintomático pero puede derivar en cáncer de cuello de útero en las mujeres.
Kersz remarca un error común en los controles: “Muchos me dicen ‘me hago el estudio completo una vez por año con el clínico para el apto físico’. Pero ahí tenés glucosa o colesterol; ahí no vamos a ver VIH o Hepatitis. Eso se evalúa con un infectólogo”. Ante este panorama, la erotización del preservativo aparece como la única salida para cortar la cadena de transmisión.
El preservativo como juguete erótico
Para la especialista, la clave no es solo insistir con la prevención desde el miedo, sino desde la erotización del cuidado. Kersz propone un cambio de paradigma: “Está buenísimo insistir con el uso del preservativo, pero no a cualquier precio. No es ‘preservativo sí o sí’ de forma mecánica, sino poniéndole onda y buscándole la vuelta para que sea una situación placentera para las dos personas”.
Integrar el látex al juego previo permite que la protección no sea una interrupción, sino parte de la entrega. “Si yo estoy todo el tiempo pensando ‘uy, no me estoy cuidando’, me desconecto de la situación erótica. En cambio, sabiendo que estoy protegido, me puedo entregar por completo al placer”, explica la sexóloga, subrayando que relajar la tensión del cuidado a través de recursos creativos es la forma más efectiva de centrarnos en el disfrute compartido.

