Dicen que el tiempo cura las heridas. También que drama+tiempo es comedia. Lo cierto es que en un avance de lo que será una nueva emisión del videopodcast del exitoso Tomás Rebord, “El Método”, puede verse una respuesta del informático colaborador del fallecido fiscal Alberto Nisman hablar por primera vez en público con un tono desenfadado y mucho menos solemne, acerca del hecho que lo convirtió en el único imputado por la muerte del fiscal de la causa Amia: el préstamo del arma.
Invitado algunas veces a la televisión para repetir una y mil veces que lo único que él hizo fue acercarle un arma a Alberto Nisman a pedido de él, Diego Lagomarsino argumenta que el fiscal, quien además era su jefe, le dijo que se la pedía por motivos defensivos y porque temía por la vida de sus hijas.
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Sin embargo esta vez, seguramente llevado por el tono y el matiz de las entrevistas en ese ciclo conducido por Rebord, Diego Lagomarsino se sintió lo suficientemente en confianza como para bromear con la situación, aconsejándole al musicalizador del ciclo que “jamás le preste un arma a nadie que se la pida, ni aunque sea tu jefe”.
En el fragmento que su creador subió a las redes pueden observarse unos pocos segundos de lo que será una entrevista mucho más extensa a emitirse el domingo próximo.
Como adelanto seleccionó Rebord esre instante absolutamente hipnotizante en el cual puede verse a “otro Lagomarsino”, contestando distendido y seguro de no haber cometido ninguna acción que le implique culpa o delito por la muerte del fiscal.
El adelanto de la entrevista al informático Diego Lagomarsino, quien bromea con haber sido la persona que le prestó el arma a su jefe, el Fiscal Alberto Nisman
“NO HAGAS ESA BOLUDEZ DE PRESTAR UN ARMA”
“No a todo el mundo le interesa la verdad”, comienza afirmando Diego Lagomarsino.
“No todo el mundo quiere la verdad. La verdad duele”, complementa el invitado.
“Diego acaba de señalar a Tomy Sitian (?) como experto en audio y también proveedor de armas”, agrega Tomás Rebord para “chicanear” a su invitado, quien lejos de amedrentarse u ofenderse por esa mención, tomó el guante y se lanzó presto a responder. “No la prestes, si te piden, no la prestes… yo te soy sincero. No hagas esa boludez, aunque sea tu jefe el que te la pide”, afirmó entre sonrisas y con el estertóreo festejo del conductor del envío.
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