La Trova Rosarina fue protagonista de un encuentro cultural en la ciudad de Rosario, donde la música, la historia y los recuerdos se combinaron en una charla que reunió al músico y compositor Fabián Gallardo y al periodista Pedro Squillaci.
La actividad fue organizada por el Sindicato de Trabajadores del Seguro, a través de su biblioteca “Leopoldo Marechal”, y tuvo lugar en la sede gremial, con una importante concurrencia de público. El eje de la jornada fue la historia, la identidad y la influencia de este movimiento musical en la cultura popular argentina.
Al comienzo del encuentro, el anfitrión y secretario general del Sindicato del Seguro de Rosario, Gustavo Méndez, agradeció la presencia de los invitados y destacó la importancia de generar espacios de intercambio cultural.
“Nosotros buscamos en este ámbito que sea un lugar de encuentro, de charla y de darle lugar a espacios de la ciudad y cosas importantes que han pasado y pasan, que tienen que ver con nuestro acontecer, nuestro pasado y que están relacionados también con nuestro futuro”, expresó.

Fabián Gallardo y los orígenes de la Trova Rosarina
Durante su intervención, Fabián Gallardo repasó los comienzos de aquel movimiento musical que marcó una época y dejó una huella profunda en la música argentina.
“Venir a dar una charla con ese título tan fuerte como la Trova Rosarina, lo primero que se me viene es la clásica pregunta: ¿qué es la Trova Rosarina? Para mí es muy difícil definirlo porque no hubo un plan de juntar a un grupo de gente que se llamara la Trova Rosarina”, explicó el músico.
En ese sentido, recordó que el movimiento surgió de manera espontánea, a partir de los encuentros entre músicos y bandas que compartían espacios de ensayo y comenzaban a generar vínculos artísticos.
“No había un plan. Sí había bandas en esa época y nos empezamos a cruzar, especialmente en lugares físicos, porque empezábamos a ensayar en lugares donde ensayaba otra gente. Entonces ahí ya había un contacto nuevo y empezaron a salir cosas”, relató Gallardo.
Al reconstruir aquellos primeros años, destacó el papel fundamental de Juan Carlos Baglietto en la consolidación de la Trova Rosarina.
“Si uno habla de la Trova Rosarina, tiene que hablar de un barco en el cual la proa es Juan Carlos Baglietto, porque la Trova Rosarina fue de intérpretes y de autores”, sostuvo.
También recordó cómo, alrededor de Baglietto, comenzaron a destacarse compositores que aportaron canciones fundamentales al movimiento, entre ellos Adrián Abonizio y Jorge Fandermole. A ellos se sumó posteriormente Fito Páez, en una etapa que terminó de darle forma a una experiencia artística singular.
Gallardo también mencionó a otros referentes que integraron aquel universo musical, como Rubén Goldín y Silvina Garré, y recordó su propia participación en el tercer disco de Baglietto, con la canción La música me ayuda.
Además, repasó su vínculo artístico con Fito Páez y cómo, a partir de esas experiencias y de la aparición de distintos intérpretes y compositores, comenzó a identificarse a todos ellos como parte de la Trova Rosarina.
Pedro Squillaci y la poesía de una generación
Por su parte, el periodista Pedro Squillaci aportó una mirada sobre el contexto cultural y la audacia artística de aquella generación de músicos, especialmente por el contenido de sus letras.
“Luego llegaron los mejores y hay que decir también que en esa época, hace 40 años, lo atrevidos que eran esos tipos en sus letras”, señaló.
Como ejemplo, hizo referencia a Mirta, de regreso, de Adrián Abonizio, una canción que se destacó por su estructura narrativa y por una poesía que rompía con los formatos tradicionales.
Squillaci recordó especialmente la historia que cuenta la canción: un hombre que regresa de la cárcel y se encuentra con una realidad que cambió durante su ausencia. Una imagen tan potente como la de los zapatos que asoman debajo de la cama sintetiza, según destacó, la profundidad poética de Abonizio.
La charla permitió recorrer los orígenes, las influencias y las canciones de una generación que transformó la escena musical rosarina y proyectó su identidad artística a todo el país.
Con una sala colmada y un intercambio que combinó anécdotas, música y reflexión, el encuentro organizado por el Sindicato del Seguro de Rosario volvió a poner en primer plano el valor de la Trova Rosarina como parte fundamental de la cultura popular argentina.


