El viaje “silencioso” de una delegación de diputados libertarios a China durante la primera quincena de enero abrió una fuerte polémica política y mediática que todavía no logra despejar sus principales interrogantes. La gira, encabezada por la diputada de La Libertad Avanza Juliana Santillán, se conoció recién cuando comenzaron a circular imágenes en redes sociales que mostraban a legisladores oficialistas a bordo de un avión rumbo al gigante asiático, sin anuncios previos ni comunicación institucional.
La falta de información oficial inicial, sumada al contexto de ajuste fiscal que impulsa el gobierno de Javier Milei, disparó cuestionamientos inmediatos sobre los costos del viaje, su financiamiento y la representación política que ejercieron los legisladores. Desde el oficialismo, tanto Santillán como el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, salieron a negar de manera categórica que se hayan utilizado fondos públicos, aunque las explicaciones ofrecidas dejaron más dudas que certezas.
Según explicó la diputada marplatense, el viaje fue producto de “una invitación generada por el departamento de asuntos exteriores de China” y no incluyó viáticos de la Cámara baja. En una serie de posteos en la red social X, Santillán afirmó que “los pasajes fueron cubiertos por el departamento de relaciones exteriores de China”, pero en la misma publicación sostuvo que “cada diputado pagó sus gastos” y que “no le salió un solo peso a los argentinos”. Esa doble afirmación, pasajes cubiertos por China y gastos afrontados individualmente, se convirtió en uno de los ejes centrales de la controversia.
Las dudas que el viaje no despejó
Durante la gira, que se extendió del 6 al 14 de enero, los diputados visitaron Beijing, Guangdong y Shenzhen, donde mantuvieron reuniones con empresas privadas como COFCO, Huawei, Mindray y Skyworth. Santillán presentó el viaje como una misión orientada a “mejorar las inversiones en Argentina” y a generar “sinergia empresarial a través de infraestructura y tecnología”, aunque hasta el momento no se conocieron anuncios concretos ni acuerdos formales derivados de esos encuentros.
La polémica también alcanzó a la composición de la delegación y al marco institucional del viaje. Santillán aseguró haber participado en su carácter de presidenta del Grupo Parlamentario de Amistad con China, aunque esa presidencia quedó sin efecto tras el recambio legislativo del 10 de diciembre. Además, el GPA está integrado por 44 diputados de todas las fuerzas políticas, mientras que en esta oportunidad la comitiva estuvo conformada exclusivamente por legisladores de La Libertad Avanza y bloques aliados, e incluso incluyó a una ex diputada que no forma parte del grupo parlamentario.
Las críticas se intensificaron tras la publicación de la periodista Silvia Mercado que aseguró haber recibido información interna de la delegación, según la cual los pasajes habrían sido finalmente abonados por la Cámara de Diputados mediante un trámite “secreto”, luego de que no hubiera voluntarios para costearlos. También afirmó que Santillán viajó en clase business como jefa de delegación y que recibió un trato equivalente al de la presidencia de la Cámara. Tanto Santillán como Menem rechazaron de plano esas versiones, aunque sin exhibir documentación que cierre definitivamente la discusión.
La respuesta del titular de Diputados, acusando a la periodista de “faltar a la verdad” y de actuar con “mala fe”, generó una nueva ola de reacciones en redes sociales, donde usuarios reclamaron transparencia y la simple exhibición de comprobantes de pago. “Es re fácil mostrar quién pagó los pasajes”, fue uno de los reclamos más repetidos, en un clima de creciente desconfianza hacia la dirigencia política.
Así, más allá de los desmentidos oficiales, el viaje libertario a China dejó expuesta una trama de contradicciones, silencios y respuestas defensivas que alimentan las sospechas. En tiempos donde el propio gobierno hace de la austeridad y la lucha contra “la casta” una bandera central, la falta de explicaciones claras y pruebas concretas convierte a la gira asiática en un nuevo frente incómodo para el oficialismo, todavía lejos de cerrarse.

