El recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente ha vuelto a poner en alerta los tableros económicos globales, y la Argentina no es la excepción. En un contexto de extrema volatilidad, Gerardo Rabinovich, vicepresidente del Instituto Argentino de Energía General Mosconi, advirtió sobre la vulnerabilidad del país frente a los vaivenes del precio del barril de crudo Brent, la referencia internacional que dicta el ritmo de los surtidores locales.
“No está muy claro qué es lo que va a pasar, hay una gran incertidumbre en un mundo donde se han roto todas las reglas de convivencia internacional y la fuerza predomina”, explicó Rabinovich entrevistado en Palabras más, palabras menos, al aire de LA CIELO. Tras un pico que superó los 100 dólares por barril, el precio se estabilizó cerca de los 90, una cifra que, según el experto, sigue siendo “un 50% más alta que antes de los ataques”.
Esta suba no es un dato menor para la economía doméstica: “La energía es un insumo estratégico y un formador de costos de prácticamente todos los bienes. El incremento del crudo arrastra casi todos los precios”.
El mito del “litro a un dólar” y la falta de reservas
Uno de los puntos más críticos que señaló el especialista es la carencia de mecanismos de protección que sí poseen las potencias mundiales. Ante la consulta de si el país podría utilizar reservas para amortiguar el impacto, como hace el G7, Rabinovich fue tajante: “Estados Unidos tiene una reserva estratégica, la Argentina no tiene eso”. A pesar del potencial de Vaca Muerta, el experto aclaró que los excedentes están “limitados por la infraestructura de transporte”, lo que impide que el país actúe como un escudo ante el shock externo.
Por otro lado, desmitificó una de las frases más repetidas en el sector energético local. “Ese es un valor que no tiene ningún fundamento, es un mito urbano”, sentenció sobre la idea de que el litro de nafta debe promediar un dólar. “En Uruguay y Chile vale mucho más, en EE.UU. supera los 4 dólares el galón y en Europa está por arriba de 1,80. Cada país responde a su política de abastecimiento sin perder de vista la referencia internacional”, detalló.
El Estado como “socio” de los aumentos
Para el vicepresidente del Instituto Mosconi, la política fiscal argentina actual agrava el impacto en el consumidor en lugar de mitigarlo. “Prácticamente la mitad de lo que pagamos son impuestos. Cuando aumenta la nafta, el Estado es ‘socio’ del incremento”, explicó. En otros países existen fondos compensadores que se alimentan cuando el precio baja para subsidiar las subas, pero “esto no pasa en la Argentina”.
Lejos de buscar un colchón, el gobierno ha avanzado en el sentido opuesto: “Se descongeló totalmente el impuesto al carbono, que es un valor fijo que se había licuado por la inflación”. Según el experto, el mayor ingreso por exportaciones que genera el crudo alto debería ser reorientado para reducir la carga sobre el consumidor, pero lanzó una advertencia final sobre la falta de previsión oficial: “No hay nadie pensando en esto todavía; seguimos siendo muy vulnerables”.

