Se lo nota cansado. En efecto, Rodolfo Tailhade recibe a Infocielo en su despacho ya de noche, después de escuchar durante más de tres horas la declaración de Leandro Araque, uno de los dos ex espías imputados por espionaje ilegal durante la administración de Mauricio Macri. De la estructura paralela denunciada por Cristina Caamaño, al presente del ex presidente: “Todavía puede seguir espiando fuera del poder”.
-De la denuncia realizada por la interventora de la AFI se desprende que, además de investigar a la por entonces oposición, Mauricio Macri también espiaba a sus aliados políticos como Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal
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Es una cuestión difícil de analizar, tengo mis hipótesis. Al no provenir de la política y ser una suerte de bicho raro, no tenía confianza en nadie del sistema político. Cuando uno lo escucha, nota un desprecio a la política como la entendemos la mayoría de los militantes, incluso algunas personas de su propia fuerza.
Creo que también hay un nivel de inseguridad personal, potenciado por esto de ser un personaje extraño al ambiente. No confía en nadie. Me da la impresión que desde el punto de vista psicológico es un inseguro. Es un tipo que a pesar de tener absolutamente todo, evidentemente tiene un complejo de inferioridad. Estoy seguro de que en el bridge se mueve con firmeza, en la política evidentemente tenía un grado de inseguridad marcado por no ser del palo.
-¿Qué tipo de información sobre Larreta, Vidal o Santilli podía llegar a buscar Macri con el espionaje paralelo?
Creo que tanto él como su grupo, dentro del que se encuentra la Mesa Judicial, hay un nivel de amor por el dinero importante; niveles de codicia absolutamente desmesurados. Creo que en función de la guita era capaz de hacer cualquier cosa. No sé si seguir a Rodríguez Larreta o a Santilli le permitía despejar algún problema en algún negocio. No lo sé, pero no lo descarto tampoco. Estoy seguro de que en líneas generales su devoción por el espionaje tenía que ver con su codicia. ‘No quiero que me pisen los negocios o no quiero que me arruinen tal curro’. Eran formas con las que podía ver hacia dónde iba tal negocio o tal empresa. En síntesis, creo que es una combinación de esas dos cosas.
La caja de la AFI: “Se convirtió en un agujero negro para el Estado”
Una de las primeras medidas de la administración de Alberto Fernández fue desclasificar los fondos de la Agencia Federal de Inteligencia. “Como consecuencia de todas estas medidas, más del 90 por ciento del dinero que el Gobierno anterior había declarado como fondos reservados se ha transparentado y ha vuelto a ser público”, destacó el presidente, en su primer discurso ante la Asamblea Legislativa.
-La auditoría general que se está llevando a cabo en la AFI busca determinar si hubo un desvío de fondos durante la gestión de Gustavo Arribas. ¿Qué información manejás sobre el tema?
Todavía no hay un informe oficial, pero ese es otro escándalo. Lo del espionaje y la distorsión de tareas operativas de la agencia está al descubierto porque empezaron a aparecer evidencias por todos lados. La causa de Dolores se inició a principios del año 2019 y es una muestra cabal de cómo operaba la agencia. La diferencia que hay con la (causa) de Lomas es que no eran agentes orgánicos. D’Alessio no estaba en ninguna nómina de personal, pero igual respondía a Majdalani y a Arribas, de la misma manera que esta banda de orgánicos.
-El juez Alejo Ramos Padilla está investigando también el rol de D’Alessio en el presunto lavado de 500 millones de euros
Está siendo investigado por haber participado de ese lavado. Ese es otro gran escándalo. Por lo pronto, hay que esperar. Supongo que el informe definitivo de la intervención va a mostrar un poco el manejo o desmanejo (de la caja).
-¿De cuánta plata hablamos cuando nos referimos a los fondos reservados de la AFI durante la gestión de Arribas?
Una dependencia de la AFI hoy gasta mensualmente el diez por ciento de lo que gastaba la AFI de Macri. Como eran fondos reservados, que ese fue uno de los grandes retrocesos del ex presidente, no tenían que rendir cuentas del destino. Les mandaban mil, se gastaban mil. Les mandaban dos mil, se gastaban dos mil. Hoy vemos que la AFI gasta en promedio el diez por ciento mensual de lo que gastaba antes.
Caamaño reveló que sólo en 2019, la AFI gastó 1.121 millones de pesos en gastos reservados. “Nosotros llevamos gastados sólo 83 millones en gastos reservados, dedicados a operaciones de inteligencia, principalmente antiterrorista e incluso en cuestiones vinculadas al Covid-19. Eso da una idea de lo que anteriormente se llevaron a no sé dónde o usaron en no sabemos qué”, advirtió la interventora en el mes de mayo.
-Esa diferencia no solamente iba para financiar a estas bandas, sino para el desvío de los bolsillos personales de las autoridades. De hecho, hay una sospecha y una imputación sobre el jefe de Gabinete de Majdalani, que era su ahora ex cuñado Darío Alberto Biorci. Se comprobó que regularmente viajaba a Uruguay porque se estaba construyendo una mansión fastuosa en José Ignacio y antes de entrar a la AFI era un piojo resucitado. Esas cosas van a empezar a aparecer y son igual de escandalosas que el espionaje ilegal. Hay diferencias abismales entre los montos que reportaba a la bicameral la AFI de Majdalani y los que reporta la de Caamaño.
Es muy caro el espionaje, pero si a eso le agregás una administración fraudulenta; en definitiva lo que tenés es un agujero negro para el Estado. Me parece imprescindible que avancemos de inmediato, como avanzó Alberto al transparentar el manejo de los fondos. No es fácil llevarlo a cabo de un día para el otro, pero evidentemente es indispensable hacerlo.
La intervención de la AFI y el espionaje ilegal hoy
“Salvo el dispositivo de inteligencia, el resto está intacto. El de prensa está intacto y el poder judicial, más o menos. La inteligencia oficial cambió de conducción; ahora, en general, el equipo tecnológico más sofisticado lo tienen los privados, no lo tiene la AFI, a pesar de que está prohibido”.
-¿De qué tipo de tecnología estamos hablando?
-El famoso Pegasus, que es un sistema israelí que te chupa el WhatsApp y el Telegram, la AFI aparentemente no lo tiene. Por lo menos no lo encontraron cuando entró la nueva conducción. Pero estoy seguro de que hay un par de particulares que sí lo tienen, tipos con mucho dinero. Diría que están bastante intactas todas las partes del dispositivo. Más allá de que cambió el Gobierno y el clima es otro, la estructura podría funcionar.
-Con Macri fuera de la presidencia, ¿el esquema de espionaje ilegal podría seguir funcionando?
-Sí. La prensa, ni hablar. El poder judicial sigue exactamente igual. Los jueces se acomodan al calor del poder, pero desmontado ese dispositivo no está. Con la inteligencia ocurre esto. Sí, es cierto; la AFI ya no la tienen más ellos. Ahora, la tecnología no sabemos si se la llevaron. Siempre ocurrió, no es de ahora. Hay núcleos que trabajan haciendo tareas de inteligencia o espionaje de forma privada. Con lo cual, va a ser un proceso largo de desactivar.
-¿Tomás alguna medida de seguridad a partir de saber que fuiste espiado?
-Casi ninguna. El mail que me pincharon es el mail de trabajo, básicamente ahí trabajábamos las denuncias. Por ahí podían adelantarse a que iba a hacer alguna denuncia, pero en general no me parecía que fuera demasiado interesante. Los teléfonos trato de hablar lo menos posible cosas importantes o sensibles. Pero en rigor no me preocupa demasiado eso, no soy paranoico. Por ahí es un error.
La bomba a Vila y los “servicios paralelos” en democracia
El 7 de julio de 2018, José Luis Vila –ex AFI y por entonces funcionario del Ministerio de Defensa- denunció que le dejaron una bomba casera en la puerta de su domicilio, ubicado sobre la Avenida Callao al 1200. Sergio Rodríguez, alias “Verdura” o “Tomate”, es el narco que confesó haber dejado el artefacto por órdenes de Facundo Melo, el otro ex agente que el martes se presentará a declarar en el Congreso.
-En su declaración ante la bicameral, ¿Araque reconoció haber participado del espionaje a Vila?
-En la audiencia ratificó que se le hizo inteligencia ilegal, pero no habló de la bomba, ni de “Verdura”. Sí dio algunos detalles de que efectivamente se le hizo inteligencia ilegal a Vila.
-¿Qué cree que buscaban?
-Vila ya no se desempeñaba en la AFI. Fue un agente de inteligencia durante muchos años, creo que ingresó con Alfonsín. Un tipo de la democracia, muy reconocido, que pasó por varias gestiones. Cuando llegaron Arribas y Majdalani lo primero que hicieron fue sacarlo, lo jubilaron. Él se fue como subsecretario de asuntos internacionales para la defensa, porque habían puesto en el Ministerio al radical Julio Martínez.
-Ya no estaba en la AFI y formaba parte de la administración de Mauricio Macri cuando le dejaron la bomba
-Sí, lo siguieron hostigando. Él planteó que empezó a recibir amenazas, le hicieron una denuncia de acoso en el ministerio y escraches. Toda una serie de cosas que termina en la bomba. Vila cuenta que hubo una reunión entre Carlos Pagni y un alto directivo del diario La Nación en la casa de Arribas, que vivía en el departamento de Macri. En esa charla, lo que le vincula a Vila, es que Arribas se quejó porque creía que era la fuente de Pagni en materia de inteligencia. ‘Vila quiere ocupar mi lugar’, les dijo. Eso nos lo contó él, por eso queremos que venga Pagni a ratificarlo. Hay una interna ahí que se me escapa, pero evidentemente fue organizado por la AFI.
-¿Cuál es el límite entre colaborar con una investigación y violar la libertad de prensa?
-Si hay pruebas, no tienen forma de safar (de declarar). El abogado de Cristina contó que en Lomas les mostraron un documento, creo que era un WhatsApp, en el que alguien del grupo le dijo al otro: ‘Esto se lo tengo que mandar hoy a Pirincho de A24’. Pirincho es Majul o es Feinmann. Supongo que es Majul, pero así fuera otro periodista esto es evidencia concreta de que el fruto de la actividad absolutamente ilegal como es el espionaje de dirigentes políticos terminaba en un periodista y ese periodista no podía desconocer que eso era manifiestamente ilegal.
-Majul insiste en que las escuchas que pasó al aire entre Cristina Kirchner y Oscar Parrilli son legales porque fueron ordenadas por un juez
-Que hayan sido ordenadas por un juez no significa que hayan sido legales, pero está amparado en algún caso en que esas escuchas arrancan con una orden judicial.
-¿Cuál es entonces el límite entre el periodismo y los operadores políticos?
-Un periodista que recibe ese tipo de información, veo muy difícil que lo pueda justificar en base a su trabajo o a la libertad de prensa. Estoy convencido de que hay evidencia de conexión entre el grupo de Lomas de Zamora y los periodistas. De la misma manera que pasó en Dolores. Ahí están simbólicamente las tres patas: D’Alessio como la inteligencia por parte del Gobierno, Stornelli en la pata judicial y Santoro la prensa. Santoro puede haber dicho en su indagatoria que todo su trabajo fue profesional y que desconocía que D’Alessio hacía esas cosas. O quedás como el traste como un pésimo periodista o te mostrás como lo que sos: un cómplice. Acá va a pasar lo mismo. Algún que otro periodista seguro que va a caer.
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