Después de varias semanas de tensión creciente y de un discurso que profundizó las diferencias con Axel Kicillof, Máximo Kirchner sorprendió con un giro discursivo que desconcertó a propios y extraños dentro del peronismo.
El líder de La Cámpora negó que exista una ruptura del kirchnerismo duro con el gobernador y hasta destacó coincidencias ideológicas con el actual titular del PJ bonaerense: “no estamos en veredas opuestas” aseguró.
De las críticas en Parque Lezama al llamado a bajar la tensión
Durante una entrevista con C5N, el diputado nacional rechazó que exista una fractura política o ideológica con Kicillof e incluso dijo “no comprender” la escalada del fuego amigo. “Estoy convencido de que no estamos en veredas opuestas en términos programáticos o ideológicos”, afirmó, en un cambio de tono que contrastó con las señales que había dejado días atrás.
En el acto de Parque Lezama, Máximo Kirchner había pronunciado un discurso que fue leído como un mensaje directo al gobernador bonaerense. Allí advirtió que “no sea cosa que por apurarnos terminemos llevando algo peor a la Rosada”, insistió en que el peronismo quiere “tener a Cristina de candidata y no a candidatos por default” y cuestionó a “dirigentes que solo ven al peronismo como un vehículo de acceso y no como un camino y una doctrina que defiende al pueblo y lo pone de pie”.
En el microclima peronista, esas definiciones fueron interpretadas como un reproche a las aspiraciones presidenciales de Kicillof.
Sin embargo, ahora el presidente del PJ bonaerense optó por bajar el tono. “El peronismo de la provincia de Buenos Aires hoy tiene un presidente del PJ y un gobernador; después hay debates y discusiones lógicas”, sostuvo, más a tono con las últimas negociaciones electorales en los que se acordaron listas conjuntas.
Además, recordó el recorrido político compartido con Kicillof durante su paso por el Ministerio de Economía y la pelea contra los fondos buitre para remarcar que las diferencias no son de fondo.
“No hay una pelea en el conurbano”
Kirchner también relativizó las versiones sobre una fractura en el oficialismo bonaerense que lesionen al peronismo nacional y atribuyó los ruidos internos a declaraciones cruzadas entre los distintos sectores de Unión por la Patria.
“No hay una pelea en el conurbano ni nada por el estilo; puede haber cruces de declaraciones”, indicó.
En esa línea, aseguró estar dispuesto a discutir las diferencias internas, aunque marcó un límite. “Estoy preparado para dar esos debates internos necesarios en cuanto no tengan que ver con los microposicionamientos de dirigentes que crecen en la división”, expresó.
También remarcó su predisposición al diálogo con el gobernador. “Uno siempre está abierto al debate y al diálogo. La última vez, todas las veces que me convocaron a dialogar y a charlar, fui”, sostuvo.
Incluso destacó la velocidad con la que pudieron acordar el operativo para el masivo velatorio del Indio Solari: “Incluso cuando ocurre la partida del indio en dos segundos levanté el teléfono para hablar con él y con el intendente de Avellaneda Jorge Ferraresi para poder organizar algo para que saliera de la mejor manera” destacó.
Passaglia aprovechó el cambio de discurso para cuestionar al peronismo
El giro discursivo de Máximo Kirchner fue rápidamente aprovechado por la oposición. Uno de los primeros en reaccionar fue el exintendente de San Nicolás y fundador del espacio Hechos, Santiago Passaglia.
“Máximo y Kicillof solo preocupados por su interna, pasarse mensajes en los medios y ver si pueden condicionar o hacer quedar mal al otro”, escribió en sus redes sociales.
Luego ironizó sobre los distintos mensajes que dejaron ambos sectores durante las últimas semanas. “Unos dicen que necesitan ‘canciones nuevas’, los otros ahora que están ‘en la misma vereda’. Todo verso y relato de la misma vieja política de siempre”, sostuvo.
Finalmente, cuestionó la gestión bonaerense y acusó al oficialismo de concentrarse en la disputa política mientras la provincia atraviesa múltiples problemas. “No dicen nada del estado calamitoso de la provincia que se cae a pedazos y los bonaerenses la sufren día a día. Culpan a Milei como único responsable de todo porque prefieren no asumir que no tienen la capacidad de mostrar resultados de gestión”, concluyó.

