Javier Milei volvió a subirse este jueves al escenario para defender su programa económico y lo hizo con un tono especialmente confrontativo. Ante empresarios y dirigentes reunidos en el Consejo de las Américas, el Presidente dedicó buena parte de su discurso a desacreditar a quienes cuestionan los resultados de su gestión, negó que exista una destrucción del empleo y los salarios y volvió a presentar como evidencia del éxito de su modelo una serie de indicadores que, observados en conjunto, muestran una realidad bastante menos contundente.
Desde el comienzo de su exposición, Milei planteó que buscaba dejar en evidencia la “pobreza analítica” de buena parte de los economistas argentinos y aseguró que quienes cuestionan su programa tienen “las herramientas oxidadas”. El mandatario también apuntó contra los periodistas y sostuvo que existe un “ensañamiento” contra su Gobierno cada vez que aparecen indicadores que considera favorables.
Con ese tono, el Presidente se refirió especialmente a las críticas sobre el mercado laboral. “Vienen los imbéciles diciendo ‘aumenta el desempleo’”, lanzó, antes de negar que exista una destrucción de puestos de trabajo.
Milei sostuvo que “no aumentó el desempleo” y que tampoco cayeron los salarios. Su argumento fue que no alcanza con observar la evolución del empleo público y del sector privado registrado, porque una parte significativa del mercado laboral es informal. Según planteó, al incorporar ese universo “se crearon puestos de trabajo”.
El problema es que el propio dato oficial que utilizó para respaldar su argumento muestra una situación más compleja. La tasa de desocupación se ubicó en 7,8% durante el primer trimestre de 2026, según el INDEC. Se trata de un nivel superior al 6,4% registrado en 2024 y también al 7,5% del cuarto trimestre de 2025.
La informalidad tampoco funciona como una prueba automática de la recuperación que describió Milei. El propio INDEC señala que las estadísticas sobre informalidad permiten justamente analizar la calidad del empleo y diferenciar entre los distintos tipos de ocupación.
El Presidente también rechazó las críticas por el cierre de empresas. Admitió que algunas firmas desaparecen, pero sostuvo que se trata principalmente de empresas de una sola persona y que, al mismo tiempo, aparecen compañías capaces de contratar a diez trabajadores.
“Es deshonesto mirar sólo las que cierran y no las que abren”, sostuvo Milei, antes de volver a utilizar el 7,8% de desempleo como argumento: “Si fuera tan así y son todas las que cierran, el desempleo tendría que estar volando”.
La inflación y el dato que Milei convirtió en festejo
Otro de los momentos de mayor entusiasmo del Presidente llegó cuando se refirió a la inflación. Milei aseguró que sus pronósticos habían comenzado a cumplirse y recordó su promesa de volver a realizar un recital si los precios comenzaban a mostrar una variación mensual cercana a cero. “Haré otro recital”, prometió, aunque inmediatamente reconoció que tendrá que encontrar tiempo para ensayar.
Pero en este punto aparece una diferencia central entre el discurso presidencial y la evolución de los precios que enfrentan los consumidores. El dato de 0,8% de julio al que se refirió Milei corresponde al Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM), no al Índice de Precios al Consumidor. El IPC, que mide la evolución de los precios que pagan los hogares, registró en julio una suba del 2,1% mensual.
El dato mayorista representa, de todos modos, una desaceleración y constituye una señal favorable para el Gobierno dentro de su estrategia antiinflacionaria. Pero presentarlo como si se tratara de la inflación que impacta directamente sobre los consumidores supone mezclar dos indicadores diferentes.
“La mejor película de la historia argentina”
Milei también reivindicó el ajuste fiscal y aseguró que su Gobierno consiguió reducir impuestos, expandir la economía y sacar a millones de personas de la pobreza. Según sus propias cifras, la reducción de impuestos implicó devolverle a los argentinos unos 100.000 millones de dólares. También afirmó que más de 14 millones de personas salieron de la pobreza y que la indigencia cayó del 20% al 6%.
“Falta un montón y la foto sigue siendo horrible, pero la película sigue siendo la mejor película de la historia argentina”, afirmó.
El Presidente también cargó contra quienes describen una economía funcionando a “dos velocidades” y calificó esa interpretación de “imbecilidad”. Según su lectura, el consumo privado se encuentra en “niveles récord” y las críticas sobre las dificultades de los hogares para llegar a fin de mes forman parte de una construcción opositora.
La defensa del programa económico estuvo acompañada por nuevos ataques contra quienes cuestionan su gestión. Milei mencionó a economistas que no coinciden con su diagnóstico y volvió a cuestionar a los medios de comunicación por, según él, minimizar los resultados de su Gobierno. También reivindicó el reconocimiento recibido desde organismos y referentes internacionales y se quejó de que determinados sectores sólo aceptan los datos favorables cuando provienen de actores externos.
En otro tramo, volvió sobre la situación política y responsabilizó a la oposición por las dificultades que enfrenta su programa. Aseguró que el Gobierno se encuentra ante un sector que busca “romper todo” y volvió a presentar como un intento de “golpe de Estado” las iniciativas parlamentarias que, según su interpretación, podían afectar el equilibrio fiscal.
La apelación política terminó reducida a una elección binaria: continuar con su modelo o regresar al pasado. “No quieren volver al pasado y convertirse en Cuba”, sostuvo el Presidente.
La referencia a la natalidad y los “pañuelitos verdes”
Milei también introdujo en su exposición una de sus habituales críticas contra el aborto y vinculó la caída de la natalidad con las posibilidades de crecimiento económico y con la sustentabilidad del sistema previsional.
En ese marco, habló de la “locura de los pañuelitos verdes” y sostuvo que la Argentina no alcanza una tasa de crecimiento poblacional que permita la reposición de la población. “Esa pasión por asesinar niños en el vientre de la madre también nos está costando en términos de crecimiento”, afirmó.
El pasaje volvió a mostrar el carácter político y cultural que Milei suele imprimirle a sus discursos económicos: incluso cuando el eje es la evolución del empleo, la inflación o la actividad, el Presidente vuelve a colocar a sus adversarios políticos e ideológicos en el centro de la explicación.
Así, frente a un escenario económico en el que conviven la desaceleración de algunos indicadores, la recuperación de determinadas variables y problemas que todavía persisten en el empleo y el consumo, Milei optó nuevamente por confrontar con quienes cuestionan su diagnóstico.

