Plaza Moreno será escenario de una competencia que, hasta hace semanas, hubiera resultado difícil de explicar sin recurrir a un diccionario de redes sociales: una batalla para “farmear aura”. La convocatoria está prevista para este sábado 22 de agosto a las 15, impulsada desde TikTok y ya anunciada como un encuentro presencial en el centro geográfico de La Plata.
La palabra que organiza todo es “aura”. No se trata de algo que pueda medirse, pesarse o demostrarse. Es una especie de prestigio instantáneo, una combinación de actitud, presencia, estilo, seguridad y capacidad para llamar la atención. “Farmear”, en cambio, viene del universo de los videojuegos y del inglés granja (por su relación a cultivar o cosechar): acumular recursos, repetir determinadas acciones y conseguir recompensas.
La traducción sería algo así como acumular aura.
¿Cómo? Ahí empieza el misterio.
Porque quienes participan de estas batallas pueden enfrentarse en una plaza, frente a un grupo de espectadores, y la competencia consiste esencialmente en ver quién consigue proyectar más presencia. Hay gestos, poses, movimientos, actitudes y una cierta teatralidad. Pero, a diferencia de otras batallas que durante años poblaron plazas, escenarios y redes, acá puede ocurrir algo todavía más llamativo: no hace falta hablar.
Y justamente ahí parece estar el chiste.
Antes había que saber hacer algo
La historia de los duelos entre dos personas que buscan imponerse frente a un público es bastante más antigua que TikTok.
En la tradición argentina, uno de los ejemplos más conocidos es la payada de contrapunto. Dos personas se enfrentaban, pero el arma era otra: la guitarra, la rima, la improvisación, la memoria y la capacidad de responder al adversario. La payada podía convertirse en un verdadero duelo de ingenio.
No hace falta ir demasiado lejos para encontrar el ejemplo perfecto. En La vuelta de Martín Fierro, José Hernández convirtió el contrapunto entre Fierro y el Moreno en uno de los episodios centrales del poema. Allí el enfrentamiento que en otros momentos de la historia de Fierro podía resolverse mediante la violencia física se transforma en un duelo de conocimiento, ingenio y vuelo poético.
Mucho antes de que alguien pudiera “farmear aura”, había que saber qué decir.
Y no era sencillo.
Había que improvisar versos, respetar una estructura, responder preguntas, encontrar una rima y, además, hacerlo delante de un público que podía determinar quién había sido mejor. En el caso de Gabino Ezeiza, uno de los grandes nombres de la tradición, los contrapuntos llegaron a convertirse en acontecimientos multitudinarios.
Después llegaron otras formas de duelo artístico. La canción, el rap, el freestyle. Durante años las plazas fueron también escenario de enfrentamientos en los que dos personas intentaban demostrar que podían ser más rápidas, más ingeniosas o más creativas que la otra.
Podían ser mejores o peores. Podían ser más o menos poéticas. Pero había algo que seguía siendo indispensable:
había que hacer algo.
Ahora alcanza con tener aura
La batalla de aura parece llevar esa lógica un paso más allá.
O varios pasos más allá.
La destreza se vuelve actitud. La habilidad se transforma en presencia. La respuesta se reemplaza por una pose. Y la palabra, que ya venía atravesando un largo proceso de depreciación en algunas formas contemporáneas de la competencia verbal, directamente puede desaparecer.
Ya no hace falta rimar. Ni improvisar. Ni cantar.
Hay que tener aura.
La paradoja es que nadie parece saber exactamente cuánto vale una unidad de aura ni quién establece el precio. Tampoco queda del todo claro quién gana. Pero eso tampoco parece ser un obstáculo: si algo puede convertirse en tendencia en TikTok, probablemente pueda convertirse también en competencia.
Y la tendencia ya cruzó la pantalla. Después de experiencias similares en otros lugares, el fenómeno llegará ahora a La Plata.
El verdadero contrapunto está en los comentarios
Frente a los videos que dispararon la tendencia, los usuarios hicieron algo bastante parecido a lo que ocurre con cualquier fenómeno viral: lo transformaron en otra cosa.
Los comentarios no parecen especialmente interesados en discutir las reglas de la batalla. Tampoco en establecer una teoría sobre el aura. La respuesta general es mucho más sencilla: se burlan.
“Como recupero el aura que perdí viendo este video”, escribió un usuario.
Otro preguntó: “y farmear currículum no saben?”.
Uno propuso una comparación todavía más contundente: “creo que fuimos muy duros con los therians”.
Y después están los que directamente llevan el asunto al absurdo:
“Debí de haber visto el eclipse sin gafas”.
“que ya sea el fin del mundo”.
“en la próxima pandemia me inyecto el virus”.
No hay una discusión taaaan profunda. Hay una competencia paralela por hacer el mejor chiste, podría definirse como “tener aura virtual” graciosa.
Y quizás ahí aparezca una de las claves del fenómeno.
Mientras unos intentan acumular aura en el espacio público, otros intentan acumular likes en la caja de comentarios. Los primeros necesitan presencia. Los segundos necesitan ingenio.
Todos están “farmeando” algo
Hay una ironía adicional.
Quienes participan de estas batallas buscan acumular una cualidad intangible que les otorgue reconocimiento. Quienes comentan buscan reconocimiento mediante el comentario más chistoso. Y la plataforma obtiene reproducciones, interacciones y tiempo de permanencia.
Todos están farmeando algo.
Unos, aura.
Otros, likes.
TikTok, atención.
Tal vez por eso el fenómeno resulte menos extraño de lo que parece. No es necesariamente una ruptura absoluta con las formas anteriores de competencia, sino una transformación de ellas.
La payada enfrentaba dos talentos. El freestyle enfrentó dos habilidades verbales. La batalla de aura parece enfrentar dos presencias.
La diferencia es que el equipamiento necesario se fue reduciendo con cada generación.
Primero había que pelear.
Después había que cantar.
Después había que rimar.
Ahora, aparentemente, alcanza con aparecer.
Y quizás esa sea la verdadera gracia (o el verdadero misterio) de estas nuevas batallas: en algún momento de la historia de los duelos entre dos personas, alguien consiguió que ganar consistiera en demostrar que tiene algo que nadie puede definir, medir ni explicar demasiado bien.
Le dicen aura.
Y este sábado, en Plaza Moreno, algunos estarán interesados en ver quién tiene más. Y otros muchos, evitarán pasar cerca de esa zona.

