En medio del debate impulsado por sectores libertarios sobre las supuestas trabas impositivas y burocráticas que impone el peronismo, el desembarco del poderoso empresario Marcelo Mindlin en la provincia de Buenos Aires expone un contrapunto concreto: los capitales avanzan donde encuentran condiciones productivas, sin importar el signo político.
La reciente visita a Olavarría y el anuncio de un megaproyecto en Bahía Blanca se inscriben en esa lógica. Se trata de dos distritos gobernados por intendentes de La Cámpora.
El nuevo presidente del directorio de Loma Negra llegó este martes a Olavarría, donde fue recibido por el intendente Maximiliano Wesner. La actividad incluyó una recorrida por la planta L’Amalí y una reunión de trabajo en el Palacio San Martín, con participación de autoridades municipales y directivos del grupo empresario.
El movimiento no es menor: se trata del regreso de la principal cementera del país a manos argentinas tras años bajo control del grupo brasileño Camargo Correa. La operación se dio tras la reestructuración de InterCement, su accionista controlante, y dejó a Mindlin —a través de Latcem LLC— como principal accionista con el 38,7%, acompañado por fondos como Redwood Capital Management y Moneda Patria Investments.
El nuevo esquema incluyó un aporte de capital de 110 millones de dólares destinado a fortalecer la situación financiera de la compañía, acelerar inversiones y mejorar la productividad
En paralelo, Mindlin asumió la presidencia tanto de InterCement como de Loma Negra, mientras que Sergio Faifman fue ratificado como CEO para garantizar continuidad operativa.
Un empresario con peso propio y vínculo con Macri
La figura de Mindlin no es ajena al poder político. Dueño de Pampa Energía —el mayor holding energético privado del país—, el empresario consolidó su crecimiento durante la gestión de Mauricio Macri, con quien mantuvo una relación de cercanía política y empresarial.
Su grupo concentra actividades clave en la cadena energética, desde la extracción hasta la distribución de gas y petróleo, y tiene presencia en sectores estratégicos como la minería, el real estate y la exploración de litio y cobre.
En Vaca Muerta, por ejemplo, anunció avances en producción en el área Rincón de Aranda, reforzando su posicionamiento como uno de los actores centrales del sector energético argentino.
Ese perfil convierte a Mindlin en un jugador relevante para analizar el comportamiento de las inversiones en el país: no se trata de un actor marginal sino de uno de los empresarios con mayor capacidad de decisión y espalda financiera.
Inversión con anclaje territorial
Durante la visita, tanto el municipio como la empresa destacaron el rol estructural que Loma Negra ha tenido en la economía de Olavarría, no sólo por la generación de empleo directo sino también por el entramado de pymes proveedoras que se consolidó a su alrededor.
Wesner subrayó el carácter estratégico de la firma y su vínculo con el crecimiento industrial y social de la ciudad, mientras que desde la compañía dejaron abierta la puerta a nuevas iniciativas conjuntas en materia productiva y laboral.
La escena adquiere relevancia política en un contexto donde el discurso oficial nacional plantea que las inversiones tenderán a concentrarse en jurisdicciones con menor presión impositiva o mayor desregulación.

Sin embargo, el caso Olavarría muestra a un empresario de peso —históricamente vinculado al macrismo— interactuando sin fricciones con una gestión municipal alineada con el kirchnerismo.
En la ciudad incluso rige el Derecho de Explotación de Canteras o el “Impuesto a la Piedra”, un histórico tributo en Olavarría – ideado por el senador provincial bonaerense Oscar Lara en la década de 1940- que grava la extracción de minerales no renovables, incluyendo piedra, arena y caliza, con una alícuota del 3% del precio de venta en fábrica de cemento o cal hidratada (por declaración jurada).
Bahía Blanca y una apuesta de escala
Otro dato contundente llegó con el anuncio de un proyecto en Bahía Blanca, también gobernada por el peronismo. A través de su subsidiaria Fértil Pampa, el grupo de Mindlin prevé invertir unos 2.400 millones de dólares para producir 2,1 millones de toneladas anuales de urea granulada.

La iniciativa, si bien aprovecha el régimen de incentivos nacional a través del RIGI será localizada en una provincia que sigue sin adherir al programa fiscal. Si lo hizo el municipio durante 2024 en un intento de última hora – finalmente fallidos- para torcer la decisión de YPF de mudar una inversión a Río Negro.
La decisión de Pampa Energía apunta a consolidar su incursión en el polo petroquímico bahiense como un nodo clave para la producción y exportación de fertilizantes, con un potencial estimado de 890 millones de dólares anuales en ventas externas.
El proyecto contempla además un fuerte impacto en el empleo: se calculan unos 3.500 puestos de trabajo durante la etapa de construcción y entre 200 y 300 empleos permanentes una vez en funcionamiento.
La elección de Bahía Blanca no es casual. Más allá de las discusiones regulatorias, la ciudad ofrece ventajas logísticas, infraestructura portuaria y capacidades industriales ya instaladas, factores que terminan pesando en la toma de decisiones empresariales.
Más allá del discurso
El avance de Mindlin en territorio bonaerense va a contramano de uno de los argumentos reiterados por el gobierno de Javier Milei, que advertía que las grandes inversiones evitarían provincias que no adhirieran al RIGI o que mantuvieran esquemas regulatorios más rígidos.
Ese razonamiento fue utilizado, por ejemplo, en la discusión por la fallida planta de GNL que finalmente no se concretó en Bahía Blanca tras la salida de Petronas. Sin embargo, el nuevo proyecto privado vuelve a poner a la ciudad en el radar de inversiones de gran escala.
En los hechos, la decisión del titular de Pampa Energía sugiere que, más allá del clima político o las disputas discursivas, las empresas continúan priorizando variables estructurales: infraestructura, mercado, logística y rentabilidad.
Medidas similares adoptaron empresarios cercanos al gobierno nacional como Marcos Galperín o los responsables locales de la firma Volkswagen.
En ese marco, la avanzada de Mindlin —un empresario identificado con el macrismo— en municipios gobernados por el kirchnerismo funciona como ejemplo una dinámica más amplia: cuando los números cierran, las inversiones encuentran su lugar más allá de las regulaciones de la política.

