La interna que atraviesa Fuerza Patria en la Legislatura ya no solo genera preocupación dentro del oficialismo. Mientras el enfrentamiento entre los distintos sectores del peronismo mantiene prácticamente paralizado el funcionamiento del Senado, que sesionó una solo vez en siete meses, desde la oposición siguen con atención la crisis, aunque admiten que el escenario no beneficia a nadie porque termina afectando el trabajo legislativo y la posibilidad de avanzar con proyectos pendientes.
El conflicto quedó expuesto desde el inicio del período legislativo. La Cámara alta solo logró sesionar una vez y aquella jornada terminó marcada por el fuerte cruce entre el presidente del bloque oficialista, el senador Sergio Berni, y la vicegobernadora Verónica Magario, en medio de la disputa entre los sectores alineados con Axel Kicillof, el kirchnerismo y el massismo. El vicepresidente primero del cuerpo y tercero en la línea de sucesión, Mario Ishii, también se suma como espada kirchnerista contra Kicillof.
La pelea política también demoró durante meses la conformación de las comisiones permanentes, impidió avanzar con la designación de autoridades del Senado en los tiempos habituales y todavía mantiene pendientes más de 300 proyectos durmiendo en los cajones.

LOS EFECTOS CONCRETOS DEL PARATE LEGISLATIVO
La prolongación de la interna oficialista tuvo consecuencias directas sobre el funcionamiento de la Cámara alta. Entre las principales complicaciones aparecen:
- Solo hubo una sesión ordinaria desde el inicio del período legislativo en el Senado y dos en Diputados.
- Se demoró durante meses la conformación de las comisiones permanentes, indispensables para comenzar el tratamiento de proyectos.
- Quedaron postergadas designaciones institucionales y otros acuerdos parlamentarios. Se mencionaba a Malena Galmarini para ocupar la vicepresidencia segunda del Senado.
- Todavía resta completar organismos bicamerales, lo que retrasa distintos expedientes. No hubo acuerdo completo para los representantes del Senado en el Consejo de la Magistratura.
- Se acumulan proyectos sin tratamiento en áreas como seguridad, salud, educación, infraestructura y producción. Se calculan que son alrededor de 300. En la última sesión solo se aprobaron 3 leyes.
En ese contexto, distintos sectores opositores coinciden en que la disputa dejó de ser un problema exclusivamente interno del peronismo porque comenzó a impactar sobre el funcionamiento de una de las cámaras legislativas más importantes de la provincia.

“LA LEGISLATURA QUEDÓ REHÉN DE UNA INTERNA OFICIALISTA”
Desde el PRO aseguran que el escenario no puede celebrarse porque “nadie puede alegrarse de que la Provincia esté paralizada”, aunque consideran que la crisis expone un problema de conducción política del gobernador Axel Kicillof.
Según expresaron voceros del espacio a INFOCIELO, hace meses vienen reclamando que la Legislatura retome un funcionamiento normal para debatir proyectos vinculados con seguridad, salud, educación, infraestructura y producción, pero sostienen que “el Senado quedó rehén de una interna oficialista que puso las disputas de poder por encima de las necesidades de los bonaerenses”.
En el mismo sentido, consideran que el conflicto “ya no es una discusión política normal entre sectores de una coalición”, sino una pelea que condiciona el funcionamiento institucional. “Cuando una interna impide sesionar, demora decisiones y posterga respuestas, deja de ser un problema partidario para convertirse en un problema de todos los bonaerenses”, afirmaron.
Los dirigentes del PRO también apuntan contra la conducción del gobernador. “Kicillof llegó prometiendo construir una alternativa de gestión y hoy ni siquiera logra ordenar su propio espacio político. Si un gobernador no puede conducir a quienes integran su propia coalición, es muy difícil creer que pueda conducir una provincia de 17 millones de habitantes”, señalaron.
Además, advirtieron que mientras el oficialismo “discute cargos, liderazgos y candidaturas”, continúan sin resolverse problemas vinculados con la inseguridad, el deterioro de hospitales, el estado de las rutas provinciales y las demandas de los municipios.
“ESTAMOS PRESOS DE UN OFICIALISMO QUE PUSO EN PAUSA LA GESTIÓN LEGISLATIVA”
En La Libertad Avanza también evitan plantear que la crisis pueda representar una ventaja política.
Voceros del espacio sostienen que los desacuerdos entre las distintas facciones del oficialismo “solo le hacen daño a la provincia de Buenos Aires” y remarcaron que la falta de sesiones, la demora en conformar las comisiones y el retraso en las bicamerales son consecuencias directas de esa disputa.
“La política no puede ser tan mezquina de buscar beneficios en algo que sin lugar a dudas perjudica a todos los bonaerenses”, afirmaron.
En esa línea agregaron: “Acá estamos todos presos de un oficialismo que puso en pausa la gestión legislativa para intentar resolver sus problemas y sigue sin darle soluciones a los millones de ciudadanos que necesitan un Estado eficiente”.
“TODOS TIENEN INTERNAS”
Una mirada similar expresan desde el bloque integrado por legisladores de HECHOS.
Según confiaron allegados al espacio, el conflicto “no favorece a nadie” porque terminó colocando al Senado “en un estado de parate total”.
Además, remarcaron que la demora en conformar las comisiones hizo perder un tiempo valioso para comenzar a debatir iniciativas con impacto concreto sobre la vida de los bonaerenses.
“Todos los espacios políticos tienen sus cuestiones internas, pero el problema aparece cuando esas diferencias se ponen por encima de lo importante”, resumieron.
UNA CRISIS QUE LA OPOSICIÓN TAMPOCO LOGRA CAPITALIZAR
Mientras el oficialismo continúa intentando ordenar su interna para normalizar el funcionamiento de la Legislatura, la oposición tampoco consigue transformar ese escenario en una ventaja política.
Si bien existe coincidencia entre los distintos bloques en cuestionar el parate institucional y reclamar la reactivación del Senado, los espacios opositores también atraviesan tensiones y reacomodamientos internos, un factor que limita la posibilidad de construir una estrategia común frente a la crisis que atraviesa el peronismo bonaerense.
La expectativa de que el acuerdo electoral entre el PRO y La Libertad Avanza comenzara a traducirse en una estrategia legislativa común tampoco terminó de materializarse en la última sesión del Senado. La prueba quedó expuesta durante la designación de los seis representantes de la Legislatura ante el Consejo de la Magistratura, un trámite que debía resolverse ese mismo día pero que solo pudo completarse de manera parcial, ya que apenas fueron nombrados tres de los seis integrantes previstos.
Las diferencias también atravesaron a la oposición. Aunque hubo consenso para que la senadora libertaria María Luz Bambaci integrara el organismo como representante titular del Senado, el acuerdo se rompió al momento de definir la suplencia. Desde La Libertad Avanza impulsaban que ambos lugares opositores quedaran para ese espacio en línea con entendimientos alcanzados a nivel nacional, mientras que el PRO reclamó respetar el reparto que venían negociando en la provincia y defendió la postulación del senador Juan Manuel Rico Zini. La falta de acuerdo obligó a postergar esa definición, dejando en evidencia que, mientras el oficialismo continúa atrapado en su propia interna, la oposición tampoco logró mostrar una coordinación aceitada pese a la buena sintonía política exhibida en otros ámbitos.

