Cada vez más ciudadanos se cuestionan los motivos de la elección de Javier Milei de seguir habitando una suite de 350 dólares la noche, en un lujoso hotel de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con gastos que no trascienden aún quien los eroga.
Pero más allá de esa flagrante irregularidad, que la comunicación oficial del vocero Manuel Adorni no puede explicar, en redes está circulando una teoría que aporta algo de lógica a las auténticas razones de esta ya extensa decisión de no habitar la Residencia Presidencial de Olivos.
El relato oficial sostiene, balbuceantemente, que la Quinta, en el norte del conurbano, no está preparada aún para recibir a sus famosos “hijos de cuatro patas”.
Los artículos de periodistas cercanos al mandatario se encargan de abonar esta falta de preparación de las instalaciones para albergar a sus perros.
Sin embargo, una simple pregunta destruye esa “romántica” e inventada teoría. ¿En el Hotel Libertador a donde se aloja Milei, él está junto a sus mascotas con nombres de economistas?. La respuesta es no.
Por lo tanto la siguiente consulta es: “Si no está cohabitando con los animales ¿Qué le impide hacer lo mismo desde Olivos?“, es decir alojarse allí sin costo extra, y esperar la finalización de esa obra para adaptar el predio a sus perros pero ya haciendo de la Quinta presidencial su morada permanente.
Allí empieza a convertirse en lógica y verosimil la teoría que desde las redes aportan usuarios, periodistas y ciudadanos en general que sostiene: “Javier Milei quiere seguir estos primeros días alojándose en el Hotel Libertador porque allí no existe la posibilidad de que sus reuniones con personas ligadas al poder real y económico argentino no quedan bajo el registro público en que sí se inscriben todas las reuniones del presidente de la República cuando se llevan adelante en la Residencia de Olivos.
Es decir que toda la actividad llevada adelante desde el 10 de diciembre en el hotel propiedad de IRSA, la empresa del magnate Eduardo Elsztain, fueron, son y serán secretas, al menos hasta que el mandatario libertario se mude a su vivienda oficial que lo sigue esperando.



