Integrantes de CGT, las dos CTA y movimientos sociales marcharon este jueves hasta la sede del ministerio de Economía y dejaron un petitorio dirigido a Luis Caputo para protestar contra el endeudamiento familiar y la morosidad récord.
En el documento, las organizaciones sindicales plantearon que el equilibrio macroeconómico debe contemplar una solución al endeudamiento y la morosidad de familias y Pymes, además de medidas destinadas a reactivar la producción y el consumo.
La deuda como reflejo de la crisis
El planteo sindical sostuvo que la situación económica golpea cada vez con mayor fuerza a las familias trabajadoras y a las empresas que producen y generan empleo. A la caída de los ingresos y el deterioro del consumo, señalaron, se suma el elevado costo del endeudamiento.
Según el documento, esta situación dificulta que las familias puedan llegar a fin de mes, pagar sus cuotas y sostener sus niveles de consumo, mientras que para las Pymes compromete el capital de trabajo y amenaza la continuidad de sus actividades.
Las centrales sindicales vincularon además el crecimiento de la mora financiera formal —tanto dentro del sistema bancario como a través de otros canales— con una economía que pierde capacidad de ahorro, consumo y producción.
En ese sentido, remarcaron que cuando una familia deja de pagar una tarjeta de crédito o un préstamo también reduce su consumo, mientras que una empresa que no puede financiar su capital de trabajo disminuye su actividad. “Si los trabajadores no pueden consumir, las empresas no pueden vender. Si las empresas no venden, no producen. Y si no producen, se pierde empleo”, sintetizaron.
El documento también advirtió sobre la situación de quienes, al quedar excluidos del crédito formal, recurren a vías informales de financiamiento para cubrir incluso necesidades básicas y quedan expuestos a intereses usurarios.
Qué reclaman al Gobierno
Frente a este escenario, las organizaciones reclamaron políticas públicas destinadas a aliviar el peso de las deudas. Entre las alternativas planteadas aparece la posibilidad de refinanciar obligaciones, extender los plazos y reducir transitoriamente la presión de las cuotas, con el objetivo de liberar recursos para recuperar consumo y actividad.
Para la CGT y las CTA, una eventual política de refinanciación no debería limitarse a atender el problema financiero, sino formar parte de una estrategia más amplia de recuperación del poder adquisitivo, el consumo, la producción y el empleo.
“La salida no puede ser un programa económico que solamente atienda los índices macroeconómicos, el ajuste permanente y al que le cierren las cuentas financieras”, plantearon en el petitorio.
En cambio, reclamaron políticas de estímulo a la economía real, con inversión productiva y crecimiento, bajo una matriz económica “diversificada y multisectorial” que permita recuperar actividad y empleo.
Entre las medidas concretas, exigieron al Gobierno que el Banco Central cumpla con su función de regulación sobre los niveles de las tasas de interés aplicadas a préstamos bancarios, aplicaciones financieras, billeteras virtuales y otros mecanismos susceptibles de generar endeudamiento de personas físicas.
También reclamaron analizar específicamente la situación de endeudamiento de las Pymes, debido a su impacto sobre el capital de trabajo y las fuentes laborales.
Por último, pidieron poner en marcha un programa de refinanciación de deudas que atienda el nivel de morosidad, con tasas acordes a la evolución de los ingresos. El planteo sindical apunta así a incorporar el endeudamiento de hogares y empresas al debate económico, bajo la premisa de que el equilibrio de las cuentas públicas y financieras no alcanza si no se recupera también la capacidad de consumo y producción.

