A contramano de lo que dice el gobierno nacional, la actividad económica del país sigue en crisis. Un ejemplo de ello es la industria metalúrgica que, con los números de junio en mano, no muestra signos de recuperación. Solo un sector muestra signos de esperanza.
La Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) acaba de publicar el informe sobre actividad correspondiente a junio. De ahí se desprende que el sexto mes del año tuvo 6 de cada 4 máquinas apagadas (40,8% de utilización de la capacidad instalada) y que la caída de la actividad fue del 4,6% con respecto al año anterior.
La retracción interanual es un promedio general entre los 8 sectores que releva la asociación de industriales. Sin embargo, la situación es bastante parecida en todos ya que 7 de ellos atraviesan una “contracción persistente”. La única excepción es maquinaria agrícola que muestra un “rebote incipiente” tras un periodo de caída.

Esta situación tiene un correlato en los niveles de empleo que también caen. Según el informe de la ADIMRA, la industria metalúrgica redujo sus puestos de trabajo en un 2,3% respecto a junio del año pasado y en un 0,2% respecto de mayo. Cabe recordar que distintas fuentes, como el CEPA, hablan de casi 400 mil empleos formales del sector privado destruidos desde diciembre de 2023, pero esta cifra va más allá de los metalúrgicos.
Lo cierto es que el sector viene arrastrando un deterioro hace meses que afecta a la producción y el trabajo. Para colmo, la provincia de Buenos Aires es donde más se siente después de Córdoba. En suelo bonaerense la baja fue del 5,6%, es decir, por encima del promedio, empujado principalmente por el mal desempeño de fundición, forja de metal y bienes de capital.

A este preocupante panorama, la ADIMRA le sumó un último factor que es novedoso: la caída de las importaciones. Hasta ahora, la producción local era reemplazada por bienes traídos del exterior, pero en junio se frenó esa tendencia cosa que da lugar a un nuevo fenómeno: el achicamiento del mercado. En palabras de los expertos, “la demanda agregada se reduce y alcanza tanto a la oferta doméstica como a la extranjera, en un contexto de capacidad utilizada en mínimos históricos y sin señales de recuperación“.

