El vocero presidencial, Adrian Ravier, se refirió a la situación económica de la provincia de Buenos Aires donde, según distintos relevamientos, cerraron 26 mil empresas desde 2023 y se perdieron más de 300 mil empleos. El funcionario libertario reconoció que “hay tensiones”, pero cargó las tintas contra “el viejo modelo”. Según el oficialismo, la producción y la exportación vuelan.
“El crecimiento económico que está viviendo la Argentina no es homogéneo”, sostuvo el nuevo vocero en conferencia de prensa. Según él, la transformación de la matriz productiva que está en marcha “hace que algunos sectores estén muy bien, que algunas provincias estén muy bien, y otras no tan bien”.
Para Ravier esto se ve “más claro” comparando Neuquén con Buenos Aires. La jurisdicción patagónica registró un desempleo “apenas arriba del 2%” mientras que en PBA ese indicador ronda el 9%. “Neuquén es un provincia con Vaca Muerta y recibiendo flujos de inversión enormes”, dijo el vocero y comparó: “en la provincia de Buenos Aires, donde se concentra la mayor parte de la manufactura producto de aquel viejo modelo de sustitución de importaciones es cierto que hay tensiones“.

Lejos de anunciar medidas paliativas, Ravier minimizó la crisis de la industria bonaerense diciendo que “es normal que ocurra en un país que decidió cambiar de modelo”. “Esto es lo que va a hacer de la Argentina grande nuevamente sobre la base de una economía abierta y la importación como una manera de resolver los cuellos de botella“, explicó el economista.
Según él “alguno podrá mostrar la foto de una empresa que cierra, como fue en su momento el caso de Fate, y personas que pierden sus puestos de trabajo en esa fábrica, pero al mismo tiempo hay generación de empleo en otros sectores”. Lo cierto es que la tasa de desocupación del Gran Buenos Aires fue del 8,7% en el primer trimestre de este año, más de un punto por encima del promedio nacional. En algunos conglomerados urbanos, como San Nicolás–Villa Constitución o Bahía Blanca–Cerri, superó el 10%.

