En la antesala de asumir su banca como diputada nacional por Fuerza Patria, Jimena López publicó un tuit de despedida que funciona como balance de gestión y también como señal política. Abre el mensaje confirmando la prórroga de 180 días de la licitación de Terminal Quequén para la operatoria del elevador de los sitios 4, 5 y 6, asegurando continuidad hasta el 31 de mayo de 2026 y remarcando que todas las condiciones contractuales se mantienen. Es su manera de dejar ordenada la transición y, al mismo tiempo, de delimitar con claridad el estado en que entrega el puerto.
A partir de ahí, el texto se convierte en una comparación directa entre lo que encontró y lo que deja. López afirma que al asumir había USD 3 millones de deuda de dragado, otros USD 500.000 en pasivos salariales y compromisos financieros al borde del colapso; y que hoy esa deuda es “cero, sí, cero”. Sobre esa base construye el relato de una gestión que, según ella, no solo ordenó sino que transformó el Puerto Quequén, con un fondo anticíclico sólido, activos que generan rentas estables y capacidad plena para afrontar futuras obligaciones. También destaca que el puerto es el más profundo del país, con 50 pies, y que en sus 21 meses de gestión logró récords históricos de carga: 7,77 millones de toneladas en 2024 y 7,81 en 2025, camino a 8,3, además de un récord operativo de nueve maniobras en un día.
El repaso continúa con la puesta en marcha del Complejo Pesquero, que incluyó una inversión de 10 millones de dólares y la botadura de dos buques, algo que —según plantea— se traducirá en cientos de empleos entre obra y puestos permanentes. Pero López insiste en que su gestión no se limitó a lo portuario: reivindica el programa Puerto Ciudad como el mayor esfuerzo educativo en la historia de Necochea y Quequén, con más de 500 materiales producidos, más de 100 escuelas alcanzadas, miles de estudiantes y docentes involucrados, formación docente con puntaje, internet garantizado en todas las escuelas de Quequén y diversos apoyos en infraestructura, conectividad y kits escolares. También menciona el convenio con la UNICEN para fortalecer ciencia y exportación en la región.
El mensaje avanza sobre el costado social y deportivo, donde subraya el Programa de Alto Rendimiento que ya apoya a 22 deportistas con inversiones millonarias, entrega de kits, formación integral y fortalecimiento de clubes. En el mismo tono, reivindica Puerto Participativo, el esquema en el que la comunidad decidió proyectos a financiar, dejando como saldo 43 iniciativas presentadas, cinco seleccionadas y más de 27 millones de pesos invertidos. En materia de salud, enumera acciones que van desde un minibús sanitario y la obra del tomógrafo del Hospital Emilio Ferreyra hasta la reparación de equipamiento, campañas de prevención y actividades comunitarias.
El cierre es el más político del hilo, donde subraya que fue la primera presidenta mujer del puerto —“pero no la última”, aclara— y que las mujeres en lugares de decisión “transforman la institución y a toda la comunidad”. Enumera acciones vinculadas a género, formación financiera y acompañamiento a emprendedoras a través del programa Mujeres, Dinero y Rock, con tres ediciones y una red de 600 mujeres. Y deja una frase destinada a resonar: que se lleva el orgullo de haber impulsado “un terremoto de políticas”. Una despedida que combina rendición de cuentas, posicionamiento y el mensaje implícito que toda salida política busca instalar: me voy, pero dejo marca.

