La crisis que atraviesa la aerolínea low cost Flybondi sumó en las últimas horas un nuevo capítulo que expone tanto sus dificultades operativas como financieras: la empresa confirmó a sus trabajadores que no pudo abonar los salarios correspondientes a marzo y que, por el momento, no cuenta con una fecha precisa para regularizar la situación.
La notificación llegó a través de un comunicado interno dirigido a los empleados, donde la compañía reconoció el retraso y admitió la incertidumbre existente. Allí expresó que se trata de un escenario “difícil” y pidió comprensión, al tiempo que aseguró estar trabajando para resolver el problema “a la mayor brevedad posible”. Según indicaron, el incumplimiento se debería a “motivos administrativos” y remarcaron que se trata de un hecho excepcional en sus ocho años de operación.
Flybondi informó a sus empleados que no depositó los salarios pic.twitter.com/qSs1jVmNm2
— Norberto Dupesso (@norbertodupesso) April 9, 2026
El conflicto salarial se da en paralelo a un proceso de reestructuración más amplio dentro de la empresa, que incluye un plan de retiros voluntarios y cambios en su esquema operativo. Esta estrategia, presentada como un intento de “optimizar la eficiencia”, contrasta con los anuncios de expansión realizados previamente por la propia firma, que proyectaba un crecimiento significativo de su capacidad en los próximos años.
A su vez, la situación económica se entrelaza con problemas operativos recientes. La compañía registró cancelaciones masivas de vuelos en el inicio de la temporada de verano, en parte debido a la falta de aeronaves disponibles, producto de renegociaciones con proveedores bajo el sistema ACMI. Esto derivó en miles de pasajeros afectados y en cuestionamientos por la falta de asistencia e información en aeropuertos.
En ese contexto, el gobierno de la provincia de Neuquén aplicó una multa cercana a los 230 millones de pesos tras constatar reiteradas irregularidades en la atención al público. Según las autoridades, durante los episodios de cancelaciones se verificó una ausencia total de personal para canalizar reclamos, así como deficiencias en los mecanismos de comunicación, lo que configuraría violaciones a la normativa de defensa del consumidor.
Mientras tanto, desde la empresa sostienen que mantienen diálogo con los gremios y que buscan llevar previsibilidad a los trabajadores, al tiempo que aseguran que los salarios serán abonados en los próximos días. Sin embargo, la acumulación de conflictos, financieros, operativos y laborales, pone en duda la solidez del modelo que impulsa la compañía.
El caso vuelve a poner en discusión un debate más amplio que atraviesa la política económica actual. En un contexto donde el gobierno nacional promueve con fuerza la eficiencia del sector privado e incluso ha impulsado iniciativas para privatizar empresas públicas como Aerolíneas Argentinas, la realidad de Flybondi aparece como un ejemplo que matiza ese discurso. Lejos de garantizar por sí mismo estabilidad o calidad de servicio, el funcionamiento de empresas privadas también puede quedar expuesto a crisis profundas, con impacto directo tanto en trabajadores como en usuarios.

