El sindicato de Obreros y Empleados de Minoridad y Educación (SOEME) vive momentos difíciles ante la arremetida de un magistrado, que a diferencia de anteriores ocasiones, se encuentra yendo a fondo en una investigación que involucra a su titular, Marcelo Balcedo, en maniobras de lavado de dinero.
Balcedo cayó en desgracia en las últimas horas, luego de que el juez Ernesto Kreplak ordenara su detención. Interpol lo detuvo en una lujosa chacra de Punta del Este y reveló un ostentoso estilo de vida: coches de alta gama, miles de dólares en efectivo y hasta armas de guerra.
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Kreplak no sólo vincula a Marcelo Balcedo en el delito por enriquecimiento ilícito, pero además, lo acusa de malversación de fondos y lavado de dinero en una causa que pinta llegar hasta las últimas consecuencias.
El juez federal, para colmo de males para Balcedo, también se encuentra siguiendo la pista de su esposa, Paola Fliege, por ser la presunta autora de delitos tributarios y lavados de activos del sindicato a cargo de su pareja. La vida del matrimonio que realizado importantes compras de inmuebles y autos de alta gama no se condicen con su actividad económica, cuestión clave para la investigación de Kreplak.
Pero no se trata del primer magistrado que va tras los pasos de Balcedo, que acumuló en las últimas décadas causas que no han logrado -¿o no quisieron?- probar su accionar delictivo. Es que, además de encabezar el SOEME, Balcedo tiene un arma poderosa bajo el brazo: se trata del diario Hoy, que dirige, mediante el cual ha sabido encarar furibundas campañas contra Kreplak sólo en las últimas semanas.
Entre las causas que supo acumular Balcedo se encuentra las denuncias por afiliaciones y descuentos “compulsivos” a su sindicato, las iniciadas por la Provincia por impedir la limpieza en escuelas durante medidas de fuerza y las ya célebres acusaciones por delitos de extorsión contra empresarios y políticos.
En 2007, Balcedo fue condenado por “coacción agravada” luego de que la Justicia determinara que “apretó” a Legisladores bonaerenses para que sancionen una ley referida al negocio del juego. A Balcedo le esperaban entre 5 y 20 años de cárcel, pero se fugó al exterior y allí permaneció hasta que, en 2009, un polémico fallo anuló la sentencia en su contra.
Desde entonces, sus métodos continuaron vigentes, y ningún tribunal hizo prosperar las denuncias que se acumularon en su contra. Ahora, como el “Pata” Medina o el “Caballo” Suárez, Balcedo siente el peso de la ley.
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