El radicalismo bonaerense atraviesa un período de profunda reconfiguración marcado por la búsqueda de equilibrio institucional y un intenso debate sobre su rol de cara al futuro. Tras un largo historial de desencuentros internos, el partido logró sellar una lista de unidad para la conducción de su comité provincial y la convención.
Sin embargo, esta cohesión recién alcanzada convive con posturas disidentes de sectores que optaron por retirarse de la discusión, lo que expone las complejidades de un proceso de ordenamiento que intenta dejar atrás viejas disputas para consolidar una estructura competitiva. Así lo analizó detalladamente el diputado provincial Emiliano Balbín en diálogo con el PBA: Parecemos Buenos Amigos, emitido por los estudios de Infocielo Play.
Una “unidad con asteriscos” y el valor del debate interno
El concepto de unidad dentro del radicalismo bonaerense suele estar acompañado de matices y discusiones inconclusas. Balbín reconoce que, si bien existe un acuerdo mayoritario sobre el rumbo y la conducción, las disidencias son inevitables. No obstante, rechaza calificar de manera dramática los desacuerdos recientes de la última convención provincial: “La verdad que fue parte de un debate y no lo vemos nosotros como una ruptura sino como un posicionamiento interno”, aclaró con firmeza.
Haciendo un balance histórico con una dosis de humor y realismo, el legislador comparó la situación actual con épocas pasadas de mayor beligerancia física y discursiva: “Antes volaban sillas, había trompadas. Bueno, esto ha mejorado”, señaló, argumentando que las discusiones acaloradas son parte de demostrar que el partido sigue vivo y en movimiento.
La autocrítica central de la dirigencia radica en cómo se exponen estas dinámicas ante la sociedad. Para Balbín, el partido debe aprender a procesar sus debates democráticos con mayor discreción hacia afuera para enfocarse en la resolución de las problemáticas reales de la población: “La autocrítica que hacemos es de no ventilar tanto nuestra vida democrática y sí enfocarnos en lo que necesitamos hacer”. El ordenamiento del partido, según detalló, responde a un esfuerzo de todos los dirigentes para recuperar la solidez partidaria.
El fin de la “nostalgia”: una agenda enfocada en el vecino
Uno de los ejes fundamentales de la discusión de identidad del radicalismo bonaerense es su incapacidad reciente de traducir su enorme presencia territorial en alternativas electorales competitivas a nivel provincial. El partido cuenta con un despliegue territorial envidiable: comités en los 135 distritos bonaerenses, 27 intendentes gestionando la administración pública y legisladores representando a casi 110 distritos. Sin embargo, la distancia entre esa estructura orgánica y la representación social efectiva sigue siendo la gran deuda pendiente.
Balbín fue tajante respecto al diagnóstico de los errores recientes: “El desafío nuestro es volver a representar aquellos sectores que yo entiendo dejamos de representar producto de que nos miramos para adentro, que le hablamos a la estructura o que hablamos a la nostalgia de la historia”. En contraposición, propone una profunda renovación de prioridades: “El desafío nuestro está en tener una agenda de cara al vecino, en entender las preocupaciones que tiene la sociedad hoy en día, en poder traducir eso en una opción electoral”.
La búsqueda de candidatos “propios” y el fenómeno de los “outsiders”
La búsqueda de candidatos “propios” y el fenómeno de los “outsiders”
La discusión sobre la identidad también impacta de lleno en el armado electoral. Al ser consultado sobre figuras como el neurocientífico Facundo Manes, quien irrumpió originalmente como una figura externa al partido, Balbín valoró su rol original pero diferenció el escenario actual: “Manes al partido le permitió cierta oxigenación… pero la verdad que hoy el partido no lo encuentra en ese lugar”.
Para el legislador bonaerense, las candidaturas del futuro deben emerger directamente desde las bases y la idiosincrasia del radicalismo: “Soy de los convencidos de que lo tenemos que buscar entre los propios y que nos permitan a nosotros tener un candidato propio en el sentido de que sea parte de la idiosincrasia del radicalismo”. En ese sentido, enfatizó que la provincia de Buenos Aires merece contar con referentes locales para recuperar la identidad territorial, trazando como uno de los principales desafíos la postulación de un candidato radical propio para la gobernación de la provincia.
Este reclamo adquiere urgencia ante un mapa político nacional sacudido por nuevos liderazgos de opinión pública. Al analizar el ascenso de Javier Milei, Balbín describió que estos fenómenos surgen cuando los partidos tradicionales no ofrecen respuestas: “Surgieron también los liderazgos como el de Milei que, sin partido político, sin construcción nacional, fue parte de una sociedad que estaba cansada de lo que se le venía ofreciendo”. Ante ello, sostiene que la UCR debe organizarse junto a sus cinco gobernadores y legisladores nacionales para plantear un proyecto político de escala nacional.
Alternancia democrática y reglas de juego claras
Finalmente, el diputado vinculó la identidad radical con la defensa de los principios republicanos de alternancia y estabilidad de las reglas de juego políticas, posicionándose de forma crítica frente a los cambios oportunistas. Respecto a la reelección de intendentes y la reforma política, Balbín se mostró firme partidario de mantener límites institucionales: “Yo estoy a favor de la alternancia, me parece que está bien limitar las reelecciones”, remarcando que cualquier regla debe definirse “para los tiempos, no para la conveniencia del momento” para evitar profundizar el desprestigio de la representación política.
A modo de conclusión, admitió que el proceso de adaptación a dinámicas modernas como las PASO implicó un cambio cultural complejo para el partido: “Nos costó entender que nuestros candidatos los tenía que elegir la gente, pero fue parte de un ayornamiento”. Hoy, el radicalismo de la provincia entiende que abrir las puertas de los comités y entablar un diálogo directo con la sociedad es el único camino viable para recuperar el protagonismo electoral perdido.

