Demian Reidel, presidente de Nucleoeléctrica Argentina y hombre de máxima confianza del presidente Javier Milei, quedó envuelto en una fuerte polémica tras la denuncia de presuntos sobreprecios en una licitación vinculada a las centrales nucleares de Atucha.
El episodio expuso una interna severa dentro de la empresa estatal y puso en cuestión la conducción del funcionario -célebre por haber propuesto echar a los argentinos de la Patagonia- en un área estratégica.
La controversia se desató a partir de un proceso licitatorio para un servicio en Atucha I y II que fue objetado por un gerente de la propia compañía, quien presentó una denuncia ante el Comité de Integridad. Según la investigación publicada por Perfil, el planteo advierte sobre irregularidades en la evaluación de ofertas y valores sensiblemente superiores a los precios de referencia del mercado, con un sobrecosto que podría superar el 100%.
La acusación contra Reidel quedó plasmada en un expediente administrativo iniciado en el Comité de Integridad de Nucleoeléctrica Argentina, a partir de una denuncia interna presentada por un gerente de la central Atucha. En esa actuación se cuestiona el procedimiento de evaluación y preadjudicación de una licitación, al advertir presuntos sobreprecios significativos respecto de valores de mercado y eventuales desviaciones del Régimen de Contrataciones de la empresa.
El expediente motivó la suspensión del proceso licitatorio y la intervención de las áreas de Auditoría Interna y Asuntos Jurídicos, con el objetivo de determinar responsabilidades administrativas. Según consta en la investigación periodística de Perfil, el caso podría derivar, en función de sus conclusiones, en la remisión de actuaciones a organismos de control externo como la SIGEN o la Oficina Anticorrupción, dada la magnitud económica del contrato y el carácter estratégico de la empresa involucrada.
La denuncia también señala presiones internas para favorecer a un proveedor determinado y derivó en la suspensión de la licitación, además de abrir un proceso de revisión administrativa. El caso dejó al descubierto una interna abierta entre áreas técnicas de la empresa y la conducción, con cruces que escalaron hasta la cúpula de Nucleoeléctrica.
El escándalo estalla en un contexto en el que Reidel ya había quedado en el centro de la escena pública por sus declaraciones sobre la Argentina y su población. En un foro internacional destinado a atraer inversiones, el funcionario sostuvo que “el problema del país es que está poblado de argentinos”, una frase que generó un rechazo generalizado y que volvió a circular con fuerza tras conocerse el conflicto en Atucha.
En esa misma exposición, Reidel destacó las condiciones geográficas y energéticas de la Patagonia y de otras regiones del país como atractivas para el capital extranjero, relativizando la presencia humana como un obstáculo en su diagnóstico. Esas expresiones aportan hoy el marco político y simbólico que rodea su gestión.

