La estabilidad del núcleo duro del gobierno libertario parece estar llegando a un punto de quiebre. Según la información brindada por el comunicador oficialista Ignacio Ortelli, la “noticia central de la política del gobierno” es la ausencia de Santiago Caputo en las reuniones clave, lo que deja al descubierto una “tensión que ya no pueden ocultar Santiago Caputo, Karina Milei y Patricia Bullrich”.
Esta fractura no es solo gestual; representa una lucha por el manejo de los recursos estratégicos del Estado y la influencia sobre el relato público en medios masivos de comunicación.
El control de la inteligencia
El eje de este conflicto se desplaza ahora hacia el control de los organismos de inteligencia. Ortelli señala que el ascenso de Sebastián Pareja, calificado como el “ariete político de Karina Milei”, a la presidencia de la bicameral de inteligencia busca disputar el poder que hoy ostentan “Cristian Aguadra y toda la gente de Santiago Caputo” dentro de la SIDE.
La intención de “El Jefe” es intervenir en el flujo de fondos reservados y decisiones que maneja el asesor presidencial.
En este escenario, la gran incógnita pasa por el futuro del entramado de comunicadores, influencers y cuentas libertarias que actualmente orbitan alrededor de Caputo.
Si el asesor pierde el control de la caja de inteligencia, también podría perder el músculo financiero que sostiene buena parte del esquema digital oficialista.
La posibilidad de un traspaso de lealtades hacia figuras como Pareja aparece como una consecuencia lógica del reordenamiento interno. En la práctica, la disputa no parece ser solamente ideológica, sino también una batalla por el control de los recursos que alimentan la maquinaria política y especialmente mediática del oficialismo.
Una obsesión destructiva
La interna, según el análisis de Ortelli, ya escaló a niveles personales. El periodista oficialista asegura que “Karina Milei está obsesionada con destruir a Santiago Caputo”. Aunque el asesor todavía conserva el respaldo directo del presidente, el equilibrio de poder dentro del gobierno parecería inclinarse cada vez más hacia la hermana presidencial.
De acuerdo con el comunicador de Radio Rivadavia, Caputo continúa siendo “sostenido por el presidente de la nación”, pero al mismo tiempo “cada vez queda claro que el presidente de la nación ante su hermana tiene menor poder”.
La frase sintetiza una percepción que ya es sabida dentro del propio oficialismo: el verdadero centro de decisiones políticas no es exclusivamente Javier Milei, sino más bien su hermana y Secretaria General de la Presidencia.
Incluso cuando el mandatario intenta ejercer autoridad sobre ministros y funcionarios, las definiciones estratégicas terminan respondiendo a la voluntad de Karina. Para Ortelli, los hechos muestran que “todo lo que quiere su hermana termina ocurriendo”, aun cuando sean medidas que el Presidente “tal vez no quisiera”.
El futuro del asesor estrella
El panorama para Santiago Caputo aparece cada vez más complicado. El asesor, considerado hasta hace pocos meses como el gran arquitecto de la comunicación libertaria y el operador más influyente del oficialismo, hoy enfrenta un desgaste interno que amenaza con dejarlo fuera del esquema de poder.
El caso Adorni colaboró en esa posición, porque no logró hacer “eyectar” al jefe de Gabinete, a pesar de dilapidar fondos públicos reservados (secretos) en los medios más influyentes para golpearlo 24/7, a través de sus dóciles espadas mediáticas.
“No veo mucho futuro en la continuidad de Santiago Caputo en el gobierno”, sentenció el siempre bien informado de “corrillos de palacio” Ortelli, quien anticipó que la salida del “Peaky Blinder” de cabotaje podría producirse “más temprano que tarde” debido al avance político de Karina Milei.
La eventual eyección del estratega también implicaría una reconfiguración del universo mediático libertario. Muchos de los operadores digitales y comunicadores alineados con Caputo podrían verse obligados a reciclar sus posicionamientos para conservar cercanía con el nuevo núcleo de poder y especialmente con los dineros en negro que reciben.
En ese contexto, no sería extraño que dirigentes hoy cuestionados por ciertos sectores oficialistas pasen rápidamente a convertirse en figuras defendidas con fervor. La lógica del poder, y su abultada billetera, suele imponerse sobre cualquier construcción doctrinaria.
Y en medio de la llamada “batalla cultural”, el control del presupuesto muchas veces termina pesando mucho más que la endeble fidelidad ideológica.

