Apenas un día después de la agónica clasificación de la Selección Argentina a los cuartos de final del Mundial 2026, el presidente Javier Milei ya empezó a imaginar un posible festejo con la Copa del Mundo. El mandatario aseguró que, si el equipo de Lionel Scaloni logra defender el título conseguido en Qatar 2022, la Casa Rosada estará disponible para que el plantel celebre allí, aunque aclaró que él no participará de la recepción para evitar cualquier “interferencia política”.
“Yo puse la Casa Rosada a disposición para que los jugadores vayan. Ese día la vacío”, afirmó Milei durante una entrevista con El Observador, cuando todavía restan tres partidos para que la Selección pueda volver a consagrarse campeona del mundo.
En ese sentido, el Presidente explicó que permanecería en la Quinta de Olivos e incluso bromeó con convencer a la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, de no asistir a la sede del Gobierno. “Yo me quedaría en Olivos. Hasta me tomaría el trabajo de convencer a mi hermana de que no vaya a trabajar. La Casa Rosada la pongo a disposición del plantel para que la usen sin ningún tipo de problemas y sin interferencia política”, sostuvo.
Además, remarcó que no considera apropiado formar parte de una eventual celebración. “No tengo nada que hacer en esa foto. No soy digno de estar en esa foto. El mérito es de ellos, el logro es de ellos y la fiesta es de ellos y de los argentinos”, afirmó.
El antecedente de Qatar 2022
Las declaraciones de Milei inevitablemente remiten a lo ocurrido tras la conquista del Mundial de Qatar 2022. En aquella oportunidad, el entonces presidente Alberto Fernández también había ofrecido la Casa Rosada para recibir al plantel campeón.
Sin embargo, la Selección Argentina decidió no ingresar a la sede del Gobierno y mantuvo el recorrido previsto durante la multitudinaria caravana de festejos. Si bien nunca hubo una explicación oficial por parte de los futbolistas, la determinación fue interpretada como un intento de evitar que una conquista deportiva quedara atravesada por la grieta política. La decisión despertó tanto elogios como críticas: mientras algunos celebraron que el plantel preservara el carácter popular del festejo, otros sostuvieron que la Casa Rosada representa a todos los argentinos y no a un gobierno en particular.
También respondió a las críticas por los arbitrajes
Durante la misma entrevista, Milei rechazó las versiones que señalan que Argentina recibe un supuesto favoritismo arbitral en el Mundial o que la FIFA buscaría garantizar una nueva final para Lionel Messi.
“Me parece una tontería”, respondió el mandatario, quien además descartó que su relación con el presidente estadounidense Donald Trump pueda tener alguna influencia sobre el desarrollo del torneo. “Si mi amistad con Trump tuviera algo que ver, Estados Unidos no habría quedado eliminado”, ironizó.
En la misma línea, defendió el funcionamiento del VAR al considerar que la tecnología redujo buena parte de la discrecionalidad que históricamente existía en las decisiones arbitrales.

