La cuenta oficial de Lumilagro publicó este lunes un mensaje que generó más debate que cualquier crítica externa. Ante un usuario que les reprochó haber dejado a cien familias sin trabajo, la empresa respondió con una pregunta: “¿Preferirías que los volvamos a contratar y vuelvas a tener que gastar $100 mil pesos de más para conseguir un termo de calidad? Nos reconvertimos para volver a crecer igual que en los 70’s cuando dejamos de soplar las botellas a pulmón y nos automatizamos. Ahora podés tener el MEJOR TERMO PARA MATE, al MEJOR COSTO. No te pierdas el tuyo”, escribieron, con bandera argentina, mate y corazón.
El mensaje y el modelo
El modelo que la empresa eligió comunicar es la pérdida de puestos de trabajo argentinos como una condición necesaria para obtener un precio bajo. La pregunta está dirigida al consumidor. La respuesta que espera, implícita, es que prefiera el termo barato.
No es la primera vez que Lumilagro sale a defender su decisión, y el modelo de Javier Milei. Semanas antes, el diputado Miguel Ángel Pichetto había afirmado públicamente que la “histórica fábrica de termos” estaba cerrando. La empresa lo cruzó de inmediato: “Tuvimos un salto de calidad a mejores costos, gracias a eso se nos duplicaron las ventas y comenzamos a crecer de nuevo”, respondieron.
Lo que Pichetto llamó cierre, Lumilagro llama “reconversión“.
La defensa del dueño y el boom de ventas
Martín Nadler, dueño de la marca, fue al streaming La Fábrica a sostener el argumento en persona.
“El mercado estaba necesitando un termo de mejor calidad”, dijo, y reveló que la polémica con Pichetto multiplicó por diez las ventas. Su modelo estrella, el Luminox Pampa, rompió según él todos los récords históricos de la empresa. Lo que Nadler no precisó en esa entrevista es dónde se fabrica ese termo. La producción local fue discontinuada. El producto se importa.
Automatización vs. importación
La comparación que hizo la empresa en redes con la automatización de los años setenta fue uno de los puntos más cuestionados.
Varios usuarios marcaron la diferencia: incorporar maquinaria para producir más en el país no equivale a cerrar la planta y traer el producto terminado del exterior. “No es lo mismo automatizar que importar”, fue una de las respuestas más repetidas.
Lumilagro tiene 85 años. Durante décadas fue sinónimo de manufactura nacional. Hoy sus ventas crecen pero su fábrica no produce. La novedad además del modelo de negocio diferente, es que la empresa decidió explicarlo en público, en tiempo real, preguntándole al consumidor de qué lado está.

