El sector de la Construcción es uno de los más castigados por la política de gobierno que está llevando adelante el Presidente Javier Milei gracias al freno de las obras -públicas y privadas. Sólo en este primer trimestre del año la caída de la actividad fue de un 31,6 %, respecto al mismo trimestre del año pasado.
En la misma sintonía, una de las preocupantes señales que demuestran la paralización de las Obras Públicas y Privadas, fue la decisión de la siderúrgica Acindar de parar sus cuatro Plantas de Producción entre el 18 de marzo y el 15 de abril. Al respecto cabe aclarar que, el acero, es uno de los materiales fundamentales utilizados en la construcción, junto al cemento, por lo que la abrupta caída en su consumo es un claro indicador de la baja en dicha actividad.
El efecto cascada del “parate” de la obra pública está repercutiendo de manera directa en las provincias, y dilata por tiempo indeterminado la satisfacción de demandas urgentes de parte de la población.
Alerta en la provincia de Buenos Aires
Entre los tantos ejemplos de paralizaciones de obras públicas a lo largo y ancho del país, se describen diferentes situaciones de alerta que tienen en vilo a la Provincia de Buenos Aires, por ejemplo con paralizaciones de obras que se encontraban en plena etapa de ejecución, otras que estaban iniciándose, otras que fueron licitadas pero no adjudicadas como consecuencia de la clara incertidumbre que se genera por las políticas de ajuste del Gobierno Nacional, y el corte de envíos de fondos comprometidos con la Provincia.
A su vez, además de lo antes expresado, la Provincia de Buenos Aires se encuentra ante la situación límite en que se den de baja financiamientos para obras suscritos antes organismos internacionales, como la Corporación Andina de Fomento y el Fondo Kuwaití para el Desarrollo Económico Árabe. Y esto se puede dar porque el Estado Nacional es el que firmara como “garante” de los mismos, y por la consabida postura del Gobierno Nacional en relación a la obra pública y al recorte del Estado.
Sólo en el marco descrito de obras con financiamiento internacional, peligran su continuidad obras muy urgentes y necesarias, como ser de agua potable en los Partidos de la Plata y Bahía Blanca, como las Etapas I y II de Manejo Integral de la Cuenca de Río Luján para evitar inundaciones.
Medio millón de trabajos en riesgo por el parate a las obras
Pero si a todo lo expresado le sumásemos las Obras que deja de ejecutar Nación en la Provincia de Buenos Aires, como por ejemplo la financiación de las necesarias obras en la Cuenca del Salado, llegamos a un dramático combo entre Obras paralizadas y rescindidas que ya están impactando fuertemente, no sólo en el rubro constructor, sino en la sociedad toda.
Del alrededor de unas 17.500 (diecisiete mil quinientas) empresas existentes a nivel nacional, entre constructoras y sub contratistas, unos 5.000 (cinco mil) se corresponden con la provincia de Buenos Aires y, todas están sufriendo las embates del parate de las obras publicas y privadas, y replanteándose como seguir ante este situación. Seguramente, las empresas de mayor envergadura tendrán mayor posibilidad de subsistir, “mayor espalda”, pero lamentablemente no así muchas de las Pymes del rubro.
Y detrás de cada empresa hay trabajadores dependientes de ellas, que con sus respectivas familias desde diciembre la están pasando cada vez peor. Al respecto, para hacer una cuantificación rápida de situación, pensemos que cada Pyme puede dar trabajo de entre 25 a 30 trabajadores, lo que nos lleva a estimar unos 450.000 (cuatrocientos cincuenta mil) puestos de trabajo en riesgo a nivel nacional, de los cuales no menos de 125.000 pertenecen a la provincia de Buenos Aires.
Desguazar la obra pública no es el camino, no sólo porque pone en riesgo la continuidad de un sector muy clave para el crecimiento, sino por el servicio fundamental que brindan a la sociedad, a través de obras muy necesarias para mejorar la calidad de vida de la sociedad.

