Una histórica técnica de comunicación aplicada desde la creación del PRO, luego Cambiemos, después Juntos por el Cambio y últimamente sólo Juntos, es utilizar lo que se denomina ‘método inductivo‘. Se trata de un tipo de narrativa que va “desde lo particular a lo general“. Es decir que aplica el razonamiento inductivo mediante el cual se pretende llegar a una conclusión ampliando la información contenida en las premisas (en el caso de Diego Santilli y otros dirigentes seguidores de Mauricio Macri, serían del tipo ‘anécdotas’).
Esto es: se simplifica la idea intentando explicar una situación con ejemplos sencillos, con nombre y apellido (o seudónimo) de un protagonista determinado, que por lo general es falso, y se utiliza como representación del argumento que se quiere exponer.
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Está comprobado que si a una determinada idea política se la explica con historias de “carne y hueso” el objetivo provocado en la audiencia es más impactante porque genera la empatía que una idea abstracta no produce por sí misma.
El problema es el abuso de la técnica comunicacional, y la falsificación de estas historias con nombre propio que, al no ser reales, provocan un conflicto de memoria en aquel que quiere ejemplificar su propuesta o su crítica en varias oportunidades diferentes.
La mentira tiene patas cortas.
DOS HISTORIAS CALCADAS
Esto le sucedió en las últimas semanas al diputado nacional por la provincia de Buenos Aires Diego Santilli en diversos programas de televisión al querer exponer su oposición a la llamada “industria del juicio” en la Argentina.
Diego Santilli contó dos veces en televisión la misma anécdota acerca de comerciantes y conflictos laborales. Una vez la ubicó en Quilmes y la otra en San Justo ¿Cuál es la verdadera, o lo son ambas?
Al intentar poner en boca de un supuesto comerciante el problema de las demandas laborales excesivas frente al fin de una relación empleador/empleado, Santilli quiso graficar la situación planteándola como una anécdota que le tocó conocer de primera mano.
Así fue como el 25 de septiembre en la señal de noticias del diario La Nación junto a Luis Majul ubicó el hecho en Quilmes, pero este miércoles 12 de Octubre, en la señal de noticias A24, le relató a Antonio Laje la misma anécdota aunque la encuadró en la localidad de San Justo, en el partido de La Matanza.
¿Existió realmente su charla con ese comerciante?
¿El paso de los días lo hizo olvidarse de la locación de aquella conversación?
¿Es una convención ya asumida por el público que ese tipo de anécdotas no existen, y se cuentan así para darle humanidad a una idea?
¿O la realidad es que Diego Santilli se cruzó por casualidad con dos comerciantes que tuvieron el mismo conflicto laboral con un empleado al que le pagaban 75 mil pesos por mes durante la pandemia, y tuvieron que enfrentar demandas laborales por 1 millón y medio de pesos tanto en San Justo como en Quilmes?
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