El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, generó polémica al afirmar que “la mafia del Consejo Profesional de Guías Turísticos de la Provincia de Buenos Aires” impidió que una profesora de la Universidad de La Plata realizara un tour sobre arquitectura y literatura francesa. Según explicó, la docente se anotó para la actividad, pero la normativa provincial le exige estar matriculada, lo que la obligó a desistir del proyecto.
Las declaraciones provocaron un inmediato rechazo por parte de funcionarios provinciales, que emitieron un comunicado oficial en defensa del sector. La Subsecretaría de Turismo de la Provincia de Buenos Aires, a cargo de Soledad Martínez, calificó las expresiones de Sturzenegger como “inaceptables, agraviantes y profundamente irrespetuosas” hacia miles de trabajadores que ejercen su profesión con formación, vocación y dedicación.
El comunicado destaca que los guías turísticos, agentes de viajes, licenciados y técnicos en turismo no son delincuentes, sino profesionales que “promueven nuestra cultura, nuestro patrimonio y nuestros destinos ante el mundo”. Además, se exige una rectificación pública y disculpas a todos los profesionales del sector “injustamente difamados”.
La polémica pone sobre la mesa la tensión entre la visión nacional de desregulación y la normativa provincial que regula la actividad turística. Mientras el Gobierno nacional impulsa medidas que buscan flexibilizar el acceso a ciertas actividades, la Provincia sostiene que la matrícula y la capacitación son esenciales para garantizar la calidad de los servicios y la seguridad de los turistas.
El caso específico de La Plata no es aislado: expertos y operadores del sector señalan que la regulación protege tanto a los profesionales como a los visitantes, evitando prácticas improvisadas o no autorizadas. Sin embargo, críticos de la normativa la consideran una barrera burocrática que limita iniciativas culturales y educativas independientes.
En este marco, el turismo bonaerense se encuentra en un momento clave, en el que se conjugan debates políticos, económicos y culturales. Aunque desde la Subsecretaría defienden la profesionalización del sector, la polémica deja claro que las tensiones entre Nación y Provincia pueden impactar en la percepción pública y en la organización de actividades turísticas en toda la región.

