La semana arrancó con suma tensión para un sector clave del sindicalismo argentino y este martes sigue la medida de fuerza que comenzó ayer en los colectivos de la empresa DOTA. El paro enfrentó a dos facciones de la Unión Tranviarios Automotor (UTA): uno que responde al histórico titular Roberto Fernández y otro que encabeza Miguel Bustinduy, que posee vínculos con el camionero Hugo Moyano. Horas de profunda tensión se vivieron en la sede central del gremio con la irrupción de los opositores con intenciones de destronar al actual líder.
Por el momento, la medida comprende a todas las líneas de la firma DOTA que prestan servicios en el conurbano bonaerense y Capital Federal. Entre ellas se encuentran: 5 – 6 – 7 – 8 – 9 – 10 – 20 – 21 -23 – 24 – 25 – 28 – 31 – 44 – 50 – 51 – 56 – 57 – 74 – 76 – 79 – 84 – 91 – 99 – 101 – 106 – 107 – 108 – 117 – 130 – 135 – 146 – 150 – 161 – 164 – 168 – 177 – 188 – 256 – 263 – 271 – 299 – 370 – 373 – 384 – 385 – 388 – 403 – 405 – 421 – 429 – 435 – 540 y 543.
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Quienes llevan a cabo la medida de fuerza exigen un aumento salarial por lo que el lunes llevaron a cabo un corte parcial en la intersección de avenida General Paz y Puente La Noria, en el Puente Alsina y en el Puente Pueyrredón. Luego, se dirigieron hacia Balvanera, donde se emplaza la sede de la UTA, y el caos reinó por varias horas con violentos episodios. Fernández se atrincheró en el edificio, mientras los opositores ingresaron abruptamente. Finalmente intervino la justicia y ahora reina una tensa calma.
El conflicto está permeado por dos aristas centrales: la nueva reelección obtenida por Fernández y que fue avalada por el gobierno de Mauricio Macri, y la disputa que poseen los gremios de la CGT ahora para ocupar cargos en el gabinete de Alberto Fernández.
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