En medio del debate sobre la seguridad y el acceso a las armas en el país, el concejal de La Plata y ex titular de la ANMAC (ex RENAR), Juan Pablo Allan, brindó detalles técnicos sobre el funcionamiento del sistema actual. En una entrevista con Lado P por Infocielo Play, el referente libertario aseguró que la Argentina cuenta con una normativa “muy sólida” que data de hace 50 años —la Ley 24.290— y que ha servido de base jurídica para otros países de la región debido a su nivel de exigencia. Para Allan, el desafío de la gestión no es flexibilizar la ley, sino garantizar que “estar dentro de la ley sea fácil” para el ciudadano responsable, eliminando trabas burocráticas a través de la tecnología.
Para acceder a un arma de fuego de manera legal, un ciudadano debe obtener primero la credencial de Legítimo Usuario, un documento que tiene una vigencia de cinco años. Según detalló Allan, este proceso no es discrecional y requiere pasar por evaluaciones profesionales estrictas. “Para ser como la credencial de conductor, bueno, tenés que tener aptitud física, aptitud psíquica, aptitud de tiro y no tener antecedentes penales”, explicó el ex funcionario, subrayando que se exige una “foja intachable” y que el Estado confía en la firma de los profesionales que respaldan que el solicitante está en condiciones.
Esta rigurosidad se traduce en un universo de usuarios que, para Allan, tienen un comportamiento ejemplar. Actualmente, existen en el país unos 360.000 legítimos usuarios que poseen, en conjunto, más de 600.000 armas registradas. “La verdad es que los legítimos usuarios en la Argentina tienen un comportamiento ejemplar, son responsables, son apegados a derecho”, afirmó en la pantalla de Infocielo, destacando que son los propios usuarios legales quienes fomentan la importancia de la regularidad.
De meses de espera al trámite “en el día”
La mayor novedad del sistema actual, según el dirigente de La Libertad Avanza, radica en la velocidad del trámite gracias a la digitalización y la eliminación de “trámites absurdos”. Ante la pregunta sobre cuánto demora hoy obtener la habilitación, Allan fue contundente: “Nada, un día. Lo que antes tardaba meses nosotros lo hacemos en el día”. Esta agilización permite que, una vez superados todos los filtros de antecedentes y aptitudes, el ciudadano pueda completar la compra de forma casi inmediata, una mejora que —según sus cifras— permitió aumentar un 20% la regularidad del sistema.
Finalmente, Allan destacó la reciente sanción de una ley de regularización de armas, a la cual comparó con una “especie de moratoria”. El objetivo de esta medida es que el Estado recupere el control sobre el armamento circulante: “el Estado necesita saber quién tiene las armas, dónde las tiene y cómo las tiene… a partir de ahora los que regularicen su situación van a tener un centro de imputación, es decir, el Estado sabe quién la tiene, dónde la tiene, qué es lo que tiene y dónde lo tiene”, concluyó, reafirmando que la transparencia es la mejor herramienta contra la inseguridad.

