Luego de la detención de Marcelo Balcedo, con ventilaciones de irregularidades escandalosas, el gremio SOEME se encamina a la normalización. Mientras se mantiene la intervención, Adrián De Marco ganó las elecciones ya piensa cómo será el nuevo sindicato a partir de diciembre, cuando entre en funciones.
“Es un desafío porque nos vamos a encontrar con un sindicato totalmente devastado y vaciado”, dijo el dirigente en diálogo con LA CIELO FM 103.5. Los comicios tuvieron lugar a principio de mes en todo el país bajo la tutela del juez federal de La Plata Ernesto Kreplak.
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No obstante, para De Marco, “hay señales positivas” de que “el sindicato se puede levantar como tiene que ser” por el “trabajo que realizaron los interventores dando algunos servicios que hace mucho no había” como cobertura de sepelios, anteojos y kits escolares.
El elogio de De Marco no es un dato menor. En las últimas horas, versiones periodísticas indicaban que la flamante comisión directiva había salido a cuestionar a los normalizadores Antonio Mazzeo y Julio Simón.
“Vamos a iniciar acciones legales contra esos medios”, adelantó el dirigente. “Con los interventores siempre encontramos su despacho abierto, y siempre encontramos soluciones rápidas para contener y darle respuestas a los afiliados”, relató durante el programa “No te des vuelta”, que conduce Juan Rubinacci.
“La figura del de delegado nunca desapareció. Es decir, la acción gremial por un sueldo mal liquidado o por cualquier otra cuestión siempre estuvo y había que acompañarla con lo básico”, detalló.
De Marco también confirmó que Alberto Miguela estará a cargo del SOEME (Sindicato de Obreros y Empleados de la Minoridad y la Educación) en la Provincia de Buenos Aires. El estatuto de esta entidad plantea que el secretario general nacional es el que designa a las conducciones provinciales.
Con 35 mil afiliados en todo el país antes del “Caso Balcedo”, De Marco explicó que el SOEME tiene hoy cerca de 23 mil y que el 98% de las dudas está solucionado.
“Conozco las dificultades que tienen mis compañeros auxiliares porque yo soy uno de ellos. Soy un empleado de base de la 10.430 y a mí no me hace falta ser ingeniero ni empresario para saber qué se necesita y cuáles son los derechos laborales que tengo que defender. Eso es lo que te hace ser un buen dirigente”, concluyó.
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