Mientras las miradas del mapa energético nacional suelen posarse sobre la extracción del oro negro en Vaca Muerta, el verdadero motor que procesa y distribuye el combustible para que el país funcione está radicado en la provincia de Buenos Aires. Con el Complejo Industrial La Plata de YPF, las instalaciones de Raízen-Shell en Dock Sud, Axion en Campana y el polo de Bahía Blanca, el territorio bonaerense concentra más del 70% del refinamiento a nivel nacional. Un volumen colosal que ahora, desde la Legislatura, buscan proteger con un blindaje legal e institucional.
Un proyecto de ley ingresado en el Senado apunta a declarar el refinamiento de hidrocarburos como una actividad estratégica y categorizar a todas las refinerías —junto a sus ductos, terminales de almacenamiento y sistemas de control— como “infraestructura crítica”.

El foco de la iniciativa está puesto en la vulnerabilidad de estos gigantes industriales. En un contexto global atravesado por la volatilidad geopolítica, el proyecto advierte que cualquier interrupción, sabotaje o falla en estas plantas generaría un efecto dominó letal sobre el abastecimiento nacional, la economía y la seguridad de la población. Por eso, el texto exige la implementación de planes integrales de seguridad, protocolos de ciberseguridad, evaluaciones periódicas de riesgos y un esquema de respuesta ante emergencias coordinado entre Nación, Provincia, municipios y los propios operadores privados.
Pero el proyecto no se agota en una cuestión de vigilancia. La pata económica de la iniciativa busca enganchar al sector petrolero con el reciente Régimen Provincial de Inversiones Estratégicas (Ley 15.510) —la respuesta bonaerense al RIGI nacional—. La intención es que las empresas que decidan modernizar o ampliar su capacidad de refinación en la Provincia puedan acceder a los beneficios fiscales del régimen, asegurando así la generación de empleo calificado y mayor competitividad.
El autor del expediente, el senador peronista Sergio Berni, jefe de la bancada Fuerza Patria, enmarcó la discusión legislativa en la puja por el modelo de desarrollo del país y la necesidad de retener el valor agregado en la Provincia. “La refinación de crudo en la Argentina es la bisagra que decide si Vaca Muerta se traduce en combustible, divisas y autonomía, o si el país se queda exportando crudo mientras importa lo que necesita”, fundamentó el legislador, corriendo el foco de su figura para centrar el debate en la soberanía energética.


