En medio de la disputa interna del peronismo bonaerense, Sergio Berni aparece como el principal candidato a quedarse con la presidencia del bloque en el Senado, que sigue acéfalo luego de la salida de María Teresa García hacia el Congreso. Su nombre surge ante la imposibilidad del oficialismo de consensuar una conducción y por su experiencia y peso político dentro de la Cámara Alta, lo que lo posiciona como una figura de referencia en un escenario atravesado por tensiones internas.
La eventual designación de Berni no está exenta de conflictos: el axelismo busca imponer a un dirigente propio, por lo que su llegada al cargo anticipa otra pulseada dentro del oficialismo, en paralelo a la pelea más amplia por el control del Senado.
Ayer, Berni sumó un obstáculo más con sus declaraciones que ningún peronista se anima a avalar en privado, pero mucho menos en público.
“La iniciativa de bajar la ley de imputabilidad es música para mis oídos. Lamento que nuestro espacio político no se haya hecho eco y que sea el Partido Libertario el que haya tomado esta bandera”, disparó Berni en radio La Red y esa música sonó desafina en oídos de quienes buscaban que conduzca el bloque, sobre todo en La Cámpora, que lo vía como alguien para consensuar un equilibrio ficticio.
LA PELEA POR LA CONDUCCIÓN DEL BLOQUE
Salvo el massismo y el Patria Grande de Juan Grabois, que observan la disputa desde afuera, las distintas tribus del oficialismo bonaerense ya mueven nombres, aunque ninguno logra reunir los consensos necesarios. La salida de Gabriel Katopodis rumbo al Ministerio de Infraestructura reordenó el tablero y dejó vacantes claves en el Senado, en un escenario atravesado por tensiones internas y negociaciones cruzadas.
El Movimiento Derecho al Futuro impulsa a Ayelén Durán tanto para la presidencia del bloque como para la vicepresidencia primera. La senadora bahiense, de origen camporista, hoy responde políticamente al ministro Andrés Larroque y al gobernador Axel Kicillof. En paralelo, desde el entorno del Ejecutivo provincial surgieron otros nombres, como Germán Lago, exintendente de Alberti, lo que reavivó interrogantes sobre el peso de la experiencia territorial y dejó en segundo plano a figuras como Jorge Paredi, con trayectoria y armado propio en la quinta sección.
Desde La Cámpora también empujan alternativas: Emmanuel González Santalla aparece como uno de los dirigentes con mayor volumen interno, mientras que Fernanda Raverta suena con menor fuerza tras sus derrotas electorales. En ese marco, la posibilidad de Sergio Berni puede ser una alternativa de consenso, fue secretario de Seguridad de Cristina Fernández en Nación y de Axel Kicillof en Provincia, pero sus declaraciones y su postura muy cercana a Patricia Bullrich, hicieron que sus chances decaigan de manera considerable. “Sergio puede conducir una gobernación, pero no un bloque”, aseguró un conocedor de la rosca peronista, quien agregó que no se descarte a un tapado como el bahiense -y eterno- Marcelo Feliú. “Conoce el trabajo legislativo, tiene perfil bajo y se lleva bien con todos. No lo descartes”.
LA POLEMICAS DECLARACIONES DE SERGIO BERNI
El senador provincial de Unión por la Patria se manifestó abiertamente a favor de bajar la edad de imputabilidad, una postura que tensiona con la posición mayoritaria de su espacio político. “La iniciativa de bajar la ley de imputabilidad es música para mis oídos”, afirmó, y lamentó que haya sido impulsada por el Partido Libertario: “Lamento que nuestro espacio político no se haya hecho eco y que sea el Partido Libertario el que haya tomado esta bandera”.
Berni fue más allá y cuestionó que la discusión esté centrada en una edad fija. Rechazó el límite de 13 años y propuso un cambio de fondo: “No estoy de acuerdo con el límite de la edad de imputabilidad”. En ese sentido, planteó que no debería existir una edad predeterminada, sino que la imputabilidad esté sujeta a evaluaciones técnicas: “Debe estar sometida a una pericia psiquiátrica que determine si el menor comprendía la criminalidad del hecho, independientemente de la edad”.
Ante ejemplos extremos, el senador fue contundente. Sostuvo que incluso un niño de 10 u 11 años podría ser imputado si se comprueba que entendía lo que hacía: “Si comprendía la criminalidad del hecho, es imputable independientemente de la edad”. Para Berni, esta postura no contradice la doctrina peronista, sino que la refuerza: “Yo soy peronista. ¿Usted cree que es privilegiar a un niño dejarlo en manos de la delincuencia?”.
En esa línea, defendió la baja de la imputabilidad como una herramienta de protección y no de castigo, siempre que esté acompañada por un sistema penal juvenil orientado a la reinserción. “La pena no es un castigo, es la posibilidad de una reinserción social”, explicó, y comparó la intervención temprana con “ponerle un tutor a un árbol cuando empieza a crecer para que no se tuerza”.
Sin embargo, Berni advirtió que sin inversión estatal, cualquier reforma quedará en un gesto vacío. Criticó la falta de infraestructura y recursos en los institutos de menores y fue tajante con el Gobierno nacional: “Si no va acompañado de toda la logística necesaria, es un acto de marketing político”. Finalmente, apuntó contra sectores de su propio espacio que rechazan la iniciativa: “Hay mucha hipocresía. Para algunos son pocos los homicidios cometidos por menores porque nunca les tocó a ellos”, sentenció, dejando expuesta una de las contradicciones más profundas dentro del peronismo.

