El ex intendente de Bahía Blanca, Rodolfo Lópes, consiguió el sobreseimiento definitivo de la causa en que la se lo acusaba de delitos vinculados con la corrupción, más concretamente estafa y malversación de fondos públicos durante su mandato.
Vale recordar que en el año 2003 alcanzó la jefatura comunal cortando dos décadas de hegemonía radical y que fue destituido en 2006, según él, por una movida entre distintos políticos – algunos también de origen peronista – periodistas y un grupo de miembros del poder judicial.
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“Después de 15 años queda firme un juicio que comenzó en el 2006 y en el cual en todas sus instancias, no tuve nunca ninguna pena”, reflexionó en conversación con Infocielo.
Lópes dijo no entender de qué tenía que defenderse, ya que “es algo que nunca existió, una vergüenza, y es a lo que hoy le llaman lawfare”.
Lo que sucedió en esta oportunidad es que ya no hubo más apelaciones por parte fiscalía, quedando entonces firme el fallo de octubre pasado. Fueron en total siete sobreseimientos, uno de primera instancia y seis de Cámara.
“Los fiscales siempre mantuvieron abierta la causa y prolongando los tiempos. En octubre Casación nos sobreseyó a todos y planteó que la última apelación era inadmisible. Fue unánime y ya no apelaron más”, explicó.
La medida alcanza también a los otrora funcionarios y allegados Mónica Grimberg, Fernando Balajovsky, Néstor Riccioti, Jorge Bornemann, Juan Pablo Bosso y Domingo Culotta.
El ex jefe comunal considera que fueron parte fundamental de su destitución el caudillo peronista Dámaso Larraburu, el actual prosecretario del Senado de la Nación y ex presidente del HCD, Juan Pedro Tunessi, los medios La Nueva Provincia y La Brújula24, y el actual intendente y en ese momento periodista, Héctor Gay.
También su sucesor y ex ministro de Producción bonaerense, Cristian Breitenstein, quien paradójicamente dejó el país acusado de delitos contra la administración pública durante su paso por el Ministerio de Producción bonaerense.
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