A medida que se cumplen cinco décadas del inicio de la última dictadura militar, la sociedad argentina redescubre uno de sus capítulos más oscuros a través de “Traslados”. Dirigido por Nicolás Gil Lavedra y producido por Infobae junto a Zoe Hochbaum (Orca Films), el documental ha logrado un impacto masivo, posicionándose entre lo más visto de Amazon Prime Video.
La obra condensa en 90 minutos archivos, testimonios y, sobre todo, hechos con sentencia judicial firme para que el relato no sea “debatible”.
El documental cuenta con la investigación de Eduardo Anguita y el testimonio de periodistas como Miriam Lewin, quienes aportan una mirada didáctica esencial para comprender la magnitud del exterminio.
Según Gil Lavedra, el objetivo primordial era llegar a las nuevas generaciones con un “ritmo audiovisual” que permita a los jóvenes entender lo sucedido para intentar no repetirlo jamás. El director destaca que, aunque siempre se supo de los vuelos, la película aporta una “contundencia de pruebas” inédita en este formato.
La macabra logística: “Errores de marea” y el “cangrejal”
Uno de los puntos más estremecedores que revela la investigación es la sistematicidad del método. Se realizaban al menos dos vuelos semanales desde la ESMA y uno desde Campo de Mayo, transportando entre una y treinta personas que eran arrojadas vivas al mar o al río.
En diálogo con La Cielo, Gil Lavedra confiesa que lo que más le impactó fue entenderlo como un “plan eficiente que les dio resultados”. Los represores analizaban las mareas con frialdad científica para decidir si los cuerpos debían ir al fondo del mar o al “cangrejal de Punta Lara”, buscando que los animales hicieran desaparecer los restos. De miles de víctimas, solo se recuperaron unos 70 cuerpos, y esto ocurrió únicamente por lo que el director define como “errores de marea”.
El caso de Floreal Avellaneda se presenta como una prueba irrefutable de la precocidad y crueldad del sistema. Con solo 14 años, fue secuestrado en abril de 1976 y su cuerpo apareció un mes después en las costas de Uruguay. Para Gil Lavedra, este caso demuestra que para la dictadura “no hubo un límite con mujeres ni niños” y que el método de los vuelos ya funcionaba a pleno apenas un mes después del golpe.
El combate contra la “pobreza intelectual” del negacionismo
Frente a las corrientes que cuestionan la historia, Gil Lavedra es tajante. Califica de “necios” y “brutos” a quienes intentan negar los hechos, señalando que discutir cifras como 30.000 o 6.000 es de una “pobreza intelectual enorme”. El director recuerda que las cifras de la CONADEP solo representan a quienes se atrevieron a denunciar, mientras que miles de personas nunca lo hicieron por miedo o por la vana esperanza de que sus hijos regresaran.
“Argentina pudo ser un faro por sus organismos de derechos humanos y su justicia”, afirma el cineasta, subrayando que enfrentar esta parte de la historia es una responsabilidad colectiva para evitar su repetición. El éxito de “Traslados”, compitiendo en plataformas con grandes ficciones, demuestra que la verdad histórica sigue siendo un tema de interés vital para el presente y el futuro de los argentinos.

